Cuando los políticos escriben: una excepción
Quiero comenzar por agradecer al Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos (ISIAE) del CARI por la invitación y la hospitalidad de siempre. Me siento honrado de tener la posibilidad de comentar este libro, y en especial, de hacerlo por segunda vez. En aquella primera presentación, hace más de diez años, compartimos la mesa, además del autor, con Guillermo O’Donnell y Santiago Kovadloff. Kovadloff, con gran sutileza, calificó este libro como literatura histórica, testimonial y autobiográfica, y me parece una gran definición. Yo, más rústico, lo defino como un libro que es a la vez ensayo, crónica y memoria. Además, se trata de un libro de excepción, porque no es común que la dirigencia política argentina escriba libros, menos aún quienes tuvieron responsabilidades políticas centrales en la administración del Estado, como es el caso de Horacio Jaunarena.
Hay excepciones a la regla: Raúl Alfonsín escribió Memoria política; Antonio Cafiero, Mi vida en el peronismo; el general Lanusse, Mi testimonio; y el ex canciller y ministro de Defensa, Oscar Camilión, una Memoria. Pero son raras aves en la dirigencia política, los que logran producir libros de esa calidad.