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La paradoja de los 40 años

“No hay, no puede haber, buenas finanzas públicas
donde no hay buena política” L.N. Alem (13/4/1890)

Una paradoja inesperada se combinó con el aniversario de los 40 años de democracia ininterrumpida en la Argentina, el período más extenso de nuestra vida institucional.

En efecto, en un desaire a la historia, asistimos a la asunción de un legítimo presidente que carece de partido; que solo cuenta con dos años de experiencia personal en la acción política y que, dueño de una personalidad extravagante, llama la atención de los observadores y analistas del exterior.

Además, la nueva administración se postula como iniciadora de un cambio revolucionario y sostiene que repondrá a la Nación en una posición de liderazgo extraviada desde hace más de cien años.

En lo que sigue se intenta, eludiendo razonamientos simplistas y el falso atajo de las frases hechas, analizar las causas de ese imprevisto resultado electoral y, a continuación, se identifican los puntos nodales  de la estrategia oficial que puede conducir a los argentinos a una mayúscula frustración colectiva.

¿Avanza la libertad ?

Una de las características que distingue a la situación global, particularmente desde la crisis financiera del 2008, es la inestabilidad sistémica y, también, la erosión de los consensos vigentes tanto domésticos como internacionales.

Somos parte de un mundo violento, caracterizado por la debilidad de los organismos multilaterales, y con muchos estados que, con el argumento de la soberanía, atropellan los derechos humanos. Un claro ejemplo de la realidad de ese mundo de hoy, es la invasión de la Rusia de Putin a Ucrania, a contramano de los principios y reglas del orden internacional.

Una consecuencia de los déficits de gobernanza global es que el impacto económico y social de la crisis -en esta etapa de la globalización caracterizada por la llamada “financierizacion”- abrió las puertas a movimientos políticos que canalizaron la insatisfacción y el descontento con liderazgos emergentes de cuño antisistema.

En el contexto del deterioro global de la salud de las democracias que, según Freedom House un centro de pensamiento basado en Washington DC, viene deteriorándose de manera consecutiva en los últimos 17 años, surgen experimentos políticos conocidos como “gobiernos iliberales” que se caracterizan por ignorar o eludir los límites constitucionales de su poder.

En nuestra región de América Latina, en tanto, el desempeño en los primeros veinte años del siglo es similar al de la llamada, en términos económicos, “década perdida de los años 80”.

Ese estancamiento económico de la región -la más violenta y desigual del planeta- reforzó los déficits de calidad democrática y así, de acuerdo al análisis del World Justice Project, 18 de los 32 países de América Latina exhibieron un retroceso en la solidez del estado de derecho.

Ese global clima de época, con democracias acosadas y que se deterioran desde adentro antes que ser tumbadas por golpes de estado, le puso marco a la competencia electoral argentina.

Con ese contexto global y regional de liderazgos políticos novedosos -algunos, de tipo prepotente con rasgos autoritarios, que descreen del ordenamiento republicano como Donald Trump en Estados Unidos, Nayib Bukele en El Salvador, Jair Bolsonaro en Brasil y otros, en cambio, respetuosos del mismo, como Gabriel Boric en Chile- se desarrolló la décima elección presidencial desde 1983.

En nuestro país, en tanto, la insatisfacción se asienta en un dato irrefutable: el estancamiento y la alta inflación, que se explican por la ausencia de un patrón productivo sostenible, luego del agotamiento del esquema de industrialización sustitutiva de importaciones a mediados de los setenta.

Ese retroceso relativo, resultado de una tasa de crecimiento del PBI por habitante de sólo 0,6% anual acumulativo en el periodo 1974-2023, no se detuvo en la gestión del gobierno peronista del Frente de Todos -Unión por la Patria liderado por Alberto Fernandez- Cristina Fernández de Kirchner.

Al contrario, el desesperado intento en los finales del gobierno, cuando el fracaso impedía a los integrantes del binomio presidencial ser candidatos, con la nominación de Sergio Massa y su capitalismo de compinches le costó a los argentinos un incremento del gasto público de alrededor de dos puntos del Producto Interno Bruto.

En realidad, los resultados de esa gestión, la peor desde la inauguración democrática de 1983, pueden sintetizarse en:

  • Inflación de tres dígitos por primera vez en el siglo, que cuadriplica la del periodo presidencial  precedente.
  • Caída del ingreso por habitante  en relación al registrado al inicio de su gestión.
  • Mayor regresividad de la distribución funcional del ingreso y un aumento de la pobreza con más  de 3,3 millones de personas que se incorporan al contingente de ciudadanos con ingresos menos que mínimos.
  • Récord histórico de endeudamiento. La cuarta experiencia kirchnerista es el gobierno que desde Bernardino Rivadavia más aumentó la deuda pública, a razón de casi 30 mil millones de dólares promedio anual en los 4 años de su gestión.

A ese estado de “recesión democrática” a escala global y regional y a las objetivas consecuencia sociales del estancamiento secular de la economía argentina, es necesario agregar el impacto sobre las conductas individuales, en particular los jóvenes, de la pésima gestión del COVID por parte de la administración peronista que concluyó en diciembre del año pasado.

Algunos pocos datos para ilustrar la afirmación precedente:

  • Argentina integra el lote de quince países del mundo con peor registro de fallecidos por millón de habitantes.
  • Las restricciones provocaron en los cinco continentes caída en la actividad económica y aumento de la pobreza pero, según el FMI, en el año 2020 el derrumbe de la actividad en nuestro país fue tres veces el promedio global y el incremento de la pobreza en ese mismo año, según la CEPAL, triplicó el promedio de los países de la región de América Latina.
  • De acuerdo a un estudio de la Universidad de Oxford, las restricciones a la vida social de nuestro país fueron un 40% más rigurosas que las verificadas en el promedio de los países del mundo.
  • La extensión injustificada de las restricciones, muchas veces con absurdas e ideologizadas excusas, afectó de manera dramática la vida social, en particular la relación  de los jóvenes con la educación. Argentina tuvo las escuelas cerradas el doble de días que Europa y los EEUU y, al estar los alumnos distanciados de afectos y relaciones, potenció sentimientos de miedo, angustia y depresión que contribuyó a gestar en vastos sectores sociales reacciones de cuestionamiento “in totum” al orden social y político establecido.

Los argumentos precedentes -el clima de época, la extendida  insatisfacción social y el impacto de la pandemia, particularmente en los jóvenes- son ciertos y válidos pero no alcanzan a explicar el resultado electoral.

En efecto, corresponde que sea complementado con el análisis del desempeño político de la coalición Juntos por el Cambio (JxC) que llegó al comicio presidencial habiendo ganado tres de las cuatro elecciones precedentes con registros electorales en el entorno del 40%.

Las razones que explican porque JxC no fue el principal cauce para expresar la voluntad mayoritaria de cambio de la sociedad argentina se encuentran en las propias debilidades exteriorizadas por la coalición:

  • El programa común trabajado durante meses por los equipos de técnicos, expertos y profesionales no fue asumido plenamente como propio por ninguno de los candidatos.
  • La conducción nacional de la coalición careció de una estrategia integral y compartida para abordar las 17 elecciones provinciales que se desarrollaron antes que el comicio presidencial.
  • La dirección nacional de la coalición no se propuso, a diferencia de las otras dos elecciones presidenciales, concretar listas comunes de legisladores nacionales en las 24 jurisdicciones del país.
  • Las autoridades nacionales de la UCR menospreciaron la importancia de competir con candidatos propios en la contienda presidencial.
  • -Las ambiguas, equívocas y persistentes manifestaciones públicas y actitudes políticas del Presidente Mauricio Macri en relación a sus preferencias electorales.

Estas evidencias llevaron a que buena parte de la sociedad que reclamaba el cambio percibiera la propuesta de JxC como confusa, endogámica y endeble.

En efecto, antes de ser reconocidos como portadores de una  propuesta clara y compartida de cambio viable formulada por los equipos de la coalición, con los matices y énfasis de cada candidato, ofrecimos ideas propias de cada candidato y nos enredamos en una discusión acerca de si el cambio “es todo o es nada”, o sobre “la necesaria construcción del 70% de apoyo”.

En muchos distritos las chances electorales de los candidatos oficiales de la coalición se vieron severamente afectadas por declaraciones o decisiones de dirigentes nacionales.

La ausencia de la voz radical en la competencia relativizó la condición coalicional de la fuerza política y, en la percepción social, la redujo a una disputa interna de un partido integrante de la coalición.

Así, la opción a la continuidad de la fracasada combinación de  populismo político y facilismo económico recargado fue la candidatura libertaria -una creación del gobierno para dividir a la oposición- que, además del apoyo financiero y logístico del oficialismo, consiguió patente de legitimidad con los confusos pronunciamientos del ex Presidente Macri.

Debilidades, riesgos y peligros del nuevo gobierno.

El nuevo gobierno inicia su gestión con la legitimidad provista por la mayoría obtenida en la segunda vuelta electoral y, también, con las limitaciones que la voluntad popular y las reglas electorales le impusieron. Así, su menguado contingente legislativo se reduce al 15% y al 10% en la Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación, respectivamente. Asimismo, ninguno de los 24 titulares de los gobiernos subnacionales pertenece a su fuerza política y solo 3 intendentes de ciudades de menos de 3000 habitantes cada una, sobre las más de 2000 del territorio nacional, obtuvieron sus triunfos electorales en representación de su partido.

La posibilidad de afrontar con éxito los desafíos mayúsculos a los que se enfrenta la sociedad argentina exige la combinación virtuosa de varias dimensiones: la formulación de un diagnóstico acertado y preciso; la articulación de un programa integral con prioridades claras y equipos cohesionados; la construcción del suficiente respaldo político que provea legitimidad para las transformaciones necesarias y, finalmente, el acompañamiento internacional para remover los obstáculos al progreso individual y social.

Para quienes estamos convencidos, por razones doctrinarias confirmadas por las mejores prácticas de nuestro países vecinos, de la asociación positiva entre la calidad y fortaleza de la instituciones y el desarrollo económico es imposible coincidir con que el camino de superación del estancamiento pasa por la convalidación de un Decreto de Necesidad y Urgencia y la aprobación a libro cerrado de  un proyecto de  ley que, en conjunto, suma en sus partes dispositivas 251 páginas con 1030 artículos que derogan centenares de leyes.

Por otro lado, la incomprensible ausencia de prioridades se patentiza cuando los temas relevantes se confunden en una lista que incluye la autorización para la reventa de entradas en espectáculos deportivos o la prescripción a los magistrados en el  uso de la toga.

Las designaciones pendientes en los equipos de gobierno, así como los funcionarios nombrados que renuncian y la continuidad de cargos claves de la administración saliente, habla de preocupantes signos de improvisación y conflictos en el centro de decisiones del poder.

En el mismo registro de signos preocupantes, las falsas imputaciones a los legisladores y la sintonía ideológica con presidentes de otras naciones que agredieron sus parlamentos, afectan negativamente la reputación de nuestro país en el mundo occidental, democrático y capitalista.

El nuevo Presidente, que propone una reformulación profunda de las interrelaciones entre la sociedad, el estado y el mercado, se proclama como el “primer presidente liberal libertario de la historia de la humanidad”.

Ese posicionamiento pretende que el populismo anacrónico, pero hegemónico con cuatro gobiernos en los últimos 20 años, sea  sustituido por una “autocracia de mercado” que recurre a la  tercerización en estudios privados para la formulación de las nuevas normas jurídicas, lo que redunda en una inaceptable captura del estado por intereses corporativos que se agrega a la larga lista de políticas públicas contaminadas por conveniencias particulares.

Esa autoimpuesta misión fundacional a escala planetaria, al tiempo que reconoce la falta de antecedentes, ignora que la principal razón que explica el extendido estancamiento argentino es la anomia que distingue al comportamiento social en nuestro país.

Esa ajuridicidad, que está en la base de nuestra decadencia, nos obliga a la construcción de un orden político alejado de los modos populistas o autocráticos.

Esa definición es relevante y, cuando se la relativiza -como sucedió tras la implosión de la Unión Soviética- las consecuencias son peligrosas para la convivencia social.

Ese orden político funcional al desarrollo económico y el progreso social debe asentarse en tres pilares: uno que concibe a la  democracia como única fuente legítima de poder en elecciones limpias y verificables; otro de naturaleza republicana donde la división y la independencia de los poderes asegure el control recíproco y la rendición de cuentas y, también, uno de raigambre liberal que asegure derechos para cada ciudadano, especialmente para todas las minorías.

Ese diseño institucional exige, además, un talante acorde de parte de las autoridades. No es admisible que desde el vértice del poder se agravie o acuse falsamente a los opositores. Tampoco es deseable que este nuevo tiempo replique las peores actitudes del anterior presidente, acusando ahora a los que dudan o discrepan con sus propuestas de cercenar la libertad de los ciudadanos, como antes se imputaba a los que cuestionaban la acción oficial, en la época de la pandemia, de atentar contra la vida de los argentinos.

Un peligroso desvío democrático del nuevo Presidente, al suponer  que un triunfo electoral concede derechos por sobre las normas constitucionales y legales, es pretender que el Congreso le conceda una amplísima delegación de facultades, superando a todos los mandatarios justicialistas de estos cuarenta años, los que gobernaron desde el primero hasta el último día de su gestión con poderes extraordinarios.

Otro ejemplo de regresión democrática es cuando se pretende reformar el sistema electoral y las normas que regulan las campañas políticas. Los cambios que se proponen -al promover las circunscripciones uninominales-  abren las puertas a  la manipulación de los distritos, limitan la representación de las mayorías, conspiran contra la renovación dirigencial y eliminan los criterios de paridad con perspectiva de género.

En relación al financiamiento de la actividad política, al eliminar cualquier limitación a los aportes privados y al suprimir los espacios gratuitos en medios audiovisuales a cargo del estado, el peligro es que se consolide en nuestro país lo que el Presidente James Carter denunció en los Estados Unidos: “ el sistema político se ha convertido en una recompensa para los mayores contribuyentes de las campañas”.

La superación del estancamiento económico con alta inflación que condena a la mayoría de los argentinos a la pobreza exige disponer de un sistema político con capacidad de procesar los necesarios cambios y transformaciones estructurales.

En ese sentido es imperioso que los actores políticos sean capaces de aprender de las mejores prácticas internacionales que en nuestra región de América Latina enseñan que solo las democracias plenas exhiben resultados socioeconómicos satisfactorios.

Y que todos los protagonistas políticos y sociales, y sobre todo quienes tienen la responsabilidad de gobernar, recuerden a Tzvetan Todorov, el filósofo e historiador búlgaro radicado en París, cuando enseñó que “las causas nobles no excusan actos innobles”.

 

Una versión más corta de este artículo fue publicada hoy en el suplemento Ideas del Diario La Nación.

 

23 respuestas a «La paradoja de los 40 años»

Buen análisis Jesus, es verdad el sistema político se convirtió en reconocimiento a los mayores aportantes, mira la ley de semilla muy liberales pero quieren reglar con una ley las relaciones comérciales de miles de productores con tres o cuatros semilleros, el resto es ver donde le dan la estancia al gestor del secretario de agricultura.

Excelente Jesús. Yo solo agregaría que este gobierno esta impregnado de un populismo de derecha que entronizado el populismo de mercado. No se trata de negar los cambios necesarios se trata de cambiar lo que es necesario y no agravar más l desigualdad reinante

Brillante artículo a la altura de tu gran intelectualidad y profundo arraigo en la democracia republicana que comparto. Solo me deja pensando, y sintiendo, en como se sale de esta paradoja, sin el helicoptero, sin hacerle el “caldo gordo” al populismo peronista, sin liderazgos claros que compensen este nuevo desbalance. Es todo un desafío para la clase política en general y para la UCR en particular. Soy creyente asi que ruego a Dios que los ilumine. Abrazo fuete Jesús!!

Análisis acertado. Respuesta urgente pero no desesperada. La mayor unidad posible, pero no obligatoria. Despojo total de miserias individuales. La mayor introspección para sacar lo mejor

Grande JESUS seguís siendo mi idolo. Tus conclusiones me llenan de orgullo por tu militancia que no claudica. Estoy a tu disposición para lo que necesites

Qué papel tuvo la toma de Deuda Externa en el gobierno de Juntos por el Cambio, integrado por el PRO, la UCR y la Coalición Civica en el deterioro económico, social y el cuello de botella en el sector externo? Qué pasa con los economistas especializados que tienen una mirada selectiva de los procesos políticos? Extraña la omisión del dato, y pone dolorosamente al descubierto, que la negacion y falta de reconocimiento de las deudas contraidas impagables nos depararán más miseria, más populismo y mayor desapego democrático. Pero eso, es materia de análisis para los analistas honestos.

Lo más importante se ha dicho. Pero creo que hay mucho hilo para contar. Por un lado un presidente que demuestra a las claras que quiere suprimir al Congreso. Es evidente que en los primeros dos años pretende asumir la totalidad del poder y convertirse en un auténtico dictador disponiendo de facultades extraordinarias. Podría vender la Patagonia entera valiéndose de algún argumento esquisofrénico. Más aún sería un dicaatador que trataría de ser benefactor de algunas causas sociales.
Nuestro objetivo es obligar al debate parlamentario abierto donde se debería prohibir el uso de la solución única para justificar cada iniciativa.
En definitiva que la contradicción fundamental entre la República y el Estado corporativo debe resolverse a favor de los tres poderes cumpliendo lo que dice la Constitución Nacional.

l

Excelente análisis de como un extravagante, cuyo unico curriculum concreto es el de panelista mediático, logra encaramarse al poder máximo de la Nación, utilizando, las mismas herramientas constitucionales que en su propio discurtso denosta y en sus acciones pisotea.

Se analiza la politica de los ultimos años pero noto que falta un periodo de gobierno en el analisis Es como si las dañinas politicas del Pro no hubiesen existido. Respecto a los datos de la Pandemia creo que darian para hacer un analisis mas cientifico que politico en el que se evaluen otros datos concomitantes necesariamente , para tener la certeza de si nos fue mejor o peor que Italia q llevaba los muertos en carros , o peor o mejor q España donde mucha gente no sabe donde fue enterrado su familiar. Debido a que hay mucho falseamiento de datos respecto a la Pandemia , desde el aspecto cientifico no me animo , como médica, por ahora, a decir si nos fue peor que a otros. Igualmente salta a la vista que el gobierno de JXP fue el nido de la serpiente del espanto que se esta viendo hoy.

Como muchos otros miembros de la UCR les cuesta aceptar que no ganaron y en lugar de analizar los motivos por los cuales no fueron elegidos y rectificar el camino, hacen una crítica salvaje del ganador. No se jugaron a proponer candidatos propios y muchos se bajaron cuando las encuestas los daba perdedores y ahora lo que se proponen hacer es sabotear todo lo posible (Manes, Morales, Loustou). Todos con egos enormes, no pueden tolerar colaborar para que podamos salir adelante en estos momentos cruciales de nuestro país. Apoyaron con alegría el comienzo de los gobiernos Kirchneristas y ahora repentinamente se vuelven principistas y lúcidos analistas de la realidad y creen prever un futuro que podrá ser así o tal vez todo lo contrario. Ni la Economía, ni la política son ciencias exactas. No podemos anticipar ese futuro, pero si actuar en el presente y aceptar el rol que nos solicita la sociedad.

Rodriguez (discípulo de Raul Alfonsin) omite sentirse responsable de formar parte de Juntos por el Cambio e indirectamente responsable del gobierno actual.Es hora de que el radicalismo no se aparte de lo que alguna vez fue con Alfonsin al que el presidente actual usaba de puchingball

Creo que todos aquellos que desde el retorno de la democracia, fue parte de algún poder del estado, no puede opinar, a no ser que, por elección de sus afiliados, lo hagan como representante de los mismos, ya que, fueron parte del desastre en que encallo nuestro país ahora. Si desde hace 40 años. Aparte dice que JxC no supo llevar adelante las elecciones distritos adelantadas y presupone de un mal gobierno elegido por el voto democrático y popular por no tener peso político en el país. Entonces, en que quedamos? Tener un apellido conocido y haber participado en esta decadencia. No habilita crítica con un gobierno democrático. Y sino, en 4 años hay elecciones

Atinada reflexión correligionario y le agregaría además que son los partidos y no los movimientos ligados a las autocracias populistas los que deben comandar el accionar que lleva al cambio pues aquellos son los que tienen verdadero control social a partir de la existencia de la idea fuerza de la democracia social y republicana que reconstruye desde los cimientos de la base social la guía desde la cual el ciudadano sigue la ruta que lleva a la liberación nacional, esa que pasa por igualar los puntos de partida de los que se asoman desde la primera educación para llegar a la meritocracia plena sin hijos y entenados y que, con la refundación del conocimiento pleno superando postraciones que deliberadamente los alejan del discernimiento, hace que nadie pueda extraviarse por las voces de las sirenas que pretenden siempre confundir el verdadero rumbo por aquello de que debe seguirse ideas y no hombres en el recorrido para afianzar un sistema de oportunidades y no de resultados como lo es la democracia

Muy buen análisis, buenas reflexiones. Lamentablemente en tiempo y forma no hicieron este análisis. En cuarenta años, solo hemos ido y venido 10 pasos adelante y 10 para atrás. Hubo líderes que tampoco pudieron manejar los tiempos. Ahora todas son quejas, no había opción, hubiera sido importante antes, ahora solo queda esperar que no nos duela ESTA DIVISION FURIOSA.

Felicitaciones Dr. Jesús Rodriguez por su análisis claro y objetivo, pero permítame humildemente agregar algo que tal vez no sé si se puede medir que es la actitud de los que nos representan en el congreso que creo no estuvieron a la altura de las circunstancias dejando que el poder ejecutivo se maneje según sus necesidades y dando una imagen de acompañamiento contemplativo; en el mejor de los casos haciendo criticas y comentarios en los medios de comunicación y las redes. Ejemplo vigente de ello: qué va hacer el congreso con el regalo de los 16000 millones de dólares que nos deja la mala praxis en la gestión de YPF? quedará todo en la impunidad? y el partido del poder ejecutivo aún con su apremio no proactua para constituir la comisión en la Cámara de Diputados que pueda definir el futuro del DNU, quedando el mismo en el “limbo o galaxia de los DNU” con fuerza de ley. A estos ejemplos me refiero que en definitiva hacen ver desde el ciudadano de a pie que todos son lo mismo, cuando en realidad no es así. Y creo que estos “detalles” dan lugar que al votar el pueblo desesperadamente busque “salvadores” fuera del sistema.

Deseo señalar que no considero que siguiente reflexión sea una respuesta al análisis del Sr. Rodriguez. El texto ejerce como un disparador . La Historia de Argentina la construimos entre todos , por ende cada uno percibirá si su esfuerzo se refleja ( o no) en el devenir y en el registro temporal. Soy UCR, mi padre fue un periodista prohibido por serlo; no tengo aptitudes políticas, sólo aporto desde lo académico. Y lo que ocurre me hace recordar a un texto que escribí ” La UCR es un Partido , no una franquicia”. Preocupada por lo relativo a la “Identidad” siempre brego porque las posiciones de los representantes, sean reveladoras de los principios de la UCR. Por eso cuando, como intengrante del Organismo de Control, el Sr. Jesus Rodriguez rindió cuentas en un pormenorizado informe. Así pude confrontar esa democrática conducta, con la modificación de la Ley del Tribunal de Cuentas de la Provincia de Córdoba, que hizo aprobar quien era Gobernador de Córdoba, dejando a su sucesor, servida la mesa para que cuanto menos se controle mejor.

La aguda reflexion de Jesús Rodriguez, nos interpela desde lo institucional, lo ético, lo personal, lo grupal. Argentina es una paradoja con un destino incierto . Construimos- cada uno- esta historia de casi medio siglo; pero sin coherencias que certifiquen un buen camino, y
en muchos casos con sobrada buena voluntad…pero no alcanza.
La crisis identitaria transforma hasta las buenas intenciones en fracasos estrepitosos.
¿ Y la UCR? Córdoba ha demostrado que algunos ¿radicales? piensan que la marca partidaria , es una franquicia. Una cosas es el diálogo, la colaboración, otra el irrespeto .-
Cuando recibí el informe del organismo de control de Jesús Rodriguez, tuve una catarata de emociones y sentimientos: alegría, esperanza, respeto, deseos de volver a creer que aún no todo está perdido.-
Porque en simultáneo, en Córdoba, quien era Gobernador en ese momento y con mayoria en la Legislatura, introdujo una brutal e inconstitucional reforma a la Ley del Tribunal de Cuentas. Servido en una bandeja para el nuevo Gobernador que no tiene mayoría en el organismo legislativo. Y con la norma, puede gastar en muchos rubros, sin rendir cuentas. Ah! y si se se acaba el dinero golpear la puerta de la Casa Rosada.-
Vengo de familia UCR, mi padre fue periodista prohibido por serlo. Y agradezco que mi pertenencia al Partido, no me haya traído ningun beneficio, al contrario. Córdoba es patriarcal y aristocrática … aún.-
Pero fui educada para no rendirme y pelear legalmente por lo que creo.

La democracia como ya dijo Raúl Alfonsín es un sistema de oportunidades y no de resultados, por ello sigue dependiendo de nuestra militancia y coherencia en la acción, el sembrar ideas fuerza en la sociedad para marcar el rumbo del único sistema de reconocido éxito en lo económico- social que algunos países nórdicos han adoptado, y que en el caso es la socialdemocracia a la que desde Alem el radicalismo adhiere al igual que yo. Se trata de un sendero que algunos llaman la avenida del medio, cuando casi todo el mundo de la mano de las autocracias se traslada irresponsablemente por las banquinas.

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