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Tercer triunfo

Datos, reflexiones, pronósticos y puntos de interés sobre el resultado de las elecciones legislativas 2021.

Argentina celebró su decimonovena elección de renovación legislativa desde la inauguración democrática de 1983. Esa saludable rutina democrática fue afectada por la pandemia, que ya se cobró más de 116 mil fallecidos, pero no impidió el libre ejercicio del derecho a elegir de los ciudadanos.

La primera comprobación es la confirmación de un “ bicoalicionismo imperfecto” compuesto por una fuerza -Juntos Por el Cambio (JxC)- que compite por cuarta vez consecutiva a nivel nacional y el oficialismo del Frente de Todos (FdeT), actual nombre de fantasía del Movimiento Nacional Justicialista y aliados menores.

Juntos por el Cambio compite por cuarta vez consecutiva en comicios nacionales, logra su tercer triunfo y consolida una representación del 40% del electorado. 

Otra resultante de la elección es que JxC obtiene, con una recurrente representación de alrededor del 40 % del registro electoral, su tercer triunfo y se convierte en un decisivo estabilizador del sistema político.

Al ser capaz de superar la derrota de la última presidencial y mantener su cohesión interna, JxC primero conjuró la ruptura alentada desde el oficialismo y luego evitó la fragmentación del arco opositor, experiencias que muestran sus negativas consecuencias en la situación política de nuestros vecinos Chile y Perú, por ejemplo.

Esa positiva situación es consecuencia de la defensa del mantenimiento de las reglas de juego vigentes, las PASO, a pesar de los intentos del oficialismo de su eliminación y de algunas desacertadas opiniones internas de la propia coalición de JxC.

A continuación, algunos indicadores del resultado electoral:
• A nivel país, alrededor de dos de cada tres votantes eligieron candidatos opositores; JxC superó al FdeT por 8,4 puntos porcentuales.
• JxC ganó en 13 de los 24 distritos electorales.
• JxC triunfó en 6 de las 8 provincias que eligieron senadores y eso deriva en una composición del Senado donde, por primera vez desde la inauguración democrática, el PJ no tiene quórum propio.
• En la Cámara de Diputados se verifica un virtual empate, FdeT 118 bancas y JxC 116 bancas, y en el Senado una ligera ventaja para FdeT con 35 escaños frente a 31 de JxC.
• JxC ganó en 16 de 23 ciudades capitales de provincias, además de la Ciudad de Buenos Aires.
• El FdeT perdió 5 millones de votos en relación a los obtenidos en el año 2019. Eso significa que redujo alrededor del 40% de los votos conseguidos en ese año.

Es altamente probable que el resultado electoral impacte en cada uno de los integrantes de ese “bicoalicionismo imperfecto “.

Con la menor representación electoral en sus 75 años de historia, el PJ además pierde por primera vez el quórum propio en el Senado.

En el oficialismo, seguramente serán motivo de análisis los siguientes datos:

• Obtuvieron la menor representación en los 75 años de historia del peronismo, con el 33% de los votos, y con el agravante de estar en ejercicio del gobierno nacional.
• Salieron terceros en varias provincias: Misiones, Córdoba, Santa Cruz, Neuquén y Río Negro, algunas de ellas gobernadas por el PJ.
• Perdieron por más de 20 puntos porcentuales de diferencia en Jujuy, Corrientes, Mendoza, Ciudad de Buenos Aires y Entre Ríos, cuatro de ellas gobernadas por JxC.

En JxC será objeto de reflexión que:
• Quedó a menos de dos puntos porcentuales, si se reiteraran los últimos resultados, de ganar en primera vuelta una elección presidencial.
• Si se repitieran los resultados en dos años, donde se renuevan los senadores de 8 provincias (Buenos Aires, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis y Santa Cruz) habría empate con el FdT en la cámara alta, 33 a 33, y se convertiría en primera minoría en la Cámara de Diputados.
• Obtuvo un resultado homogéneo a nivel país ya que ganó o llegó segundo en los 24 distritos electorales.

Extravagancia, populismo y candidatos antisistema

Además de estas comprobaciones, es pertinente comentar dos aspectos cualitativos: el extravagante festejo del oficialismo y la muy comentada presencia de las terceras fuerzas.

Con relación al primer punto, no debería llamarnos la atención porque los gobiernos de raigambre populista -aferrados a su fe- niegan los datos, rechazan las evidencias y no atienden cuestiones elementales para el ejercicio de la democracia como reconocer la victoria del rival que es, en definitiva, la consecuencia de la voluntad popular.

Sin ir más lejos, Donald Trump aún no reconoció, después de un año, el limpio triunfo del Presidente Joe Biden y, desde la Presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro anticipa el fraude en la próxima elección frente a una eventual derrota en las urnas.

Es, en esencia, la misma conducta que empañó una transición normal en el final del mandato de la Presidente Cristina Kirchner cuando se negó a entregar los atributos del mando al presidente electo.

Con referencia a los resultados de las terceras fuerzas, es bueno recordar que, en situaciones de crisis con justificadas razones para la insatisfacción social, es esperable la aparición de candidatos “antisistema”. Así sucedió en la crisis de inicios del siglo cuando una fuerza que promovía las llamadas asambleas populares y rechazaba la democracia representativa, obtuvo cerca de 20% de los votos en la Ciudad de Buenos Aires y consiguió ocho legisladores locales y cuatro diputados nacionales. También esa fuerza se proclamaba defensora de la libertad, nada más que se reivindicaba trotskista.

Para terminar, una referencia a la UCR

Es un dato de la realidad que en la PBA, a diferencia de lo sucedido en la Ciudad de Buenos Aires, JxC obtuvo más votos que la suma de las listas que compitieron en las PASO. Es la consecuencia de un proceso virtuoso que se inicia con el triunfo de la lista encabezada por Maxi Abad en la interna partidaria donde concurrieron a las urnas más de 113 mil afiliados.

Ese triunfo habilitó la candidatura de Facundo Manes que expresó una oxigenación de la vida partidaria cuestionando, de paso, a los que hacen política con la antipolítica. En otros términos, actuó siendo un “ cortafuegos” de los antisistema.

113 mil afiliados radicales de la Provincia de Buenos Aires impusieron la lista de Maxi Abad en las PASO y habilitaron la candidatura de Facundo Manes, un “cortafuegos” de los antisistema.

Esa estrategia partidaria, continuación de la acertada decisión de la Convención Nacional de Gualeguaychú -ratificada y con mayorías más amplias en La Plata en 2017 y en Parque Norte en 2019-, tuvo sus frutos.

Hoy la UCR de la Provincia de Buenos Aires, producto de un proceso ordenado y programado de renovación dirigencial, puede mostrar su resurgimiento, tan necesario para la relevancia nacional de la UCR: 6 diputados nacionales, 13 diputados provinciales, 6 senadores provinciales, 31 intendencias, 314 concejales en todos los municipios de la provincia y 196 consejeros escolares.

En el mismo sentido, un radicalismo revitalizado en todo el país, promovido por la exitosas gobernaciones en las tres provincias administradas por radicales, hizo posible que la UCR liderara las listas en 4 de las 6 provincias que JxC ganó en la renovación del senado y en 7 de los 13 distritos donde JxC triunfó en la categoría de diputados.

El radicalismo se ha revitalizado en todo el país; sus candidatos a senadores y diputados lideraron las listas en la mayoría de los distritos que triunfaron.

Para terminar, en un presente lleno de incertidumbres sociales y, también, de miedos y angustias personales, la UCR tiene la obligación de ofrecer un horizonte de certidumbre y esperanza para superar las consecuencias de la pandemia y del desgobierno que ejerce el oficialismo nacional. En esa línea debe asumir el compromiso de competir en JxC con candidatos propios en todas las categorías y en todas las jurisdicciones, en el convencimiento de que ese es el camino para ampliar desde la base social la representación política de nuestra coalición.

Para ello debemos evitar caer en algunos vicios y desviaciones de la sana acción política: tenemos la obligación de desterrar el sectarismo, el dogmatismo y el individualismo, verdaderos virus que pueden contaminar la imprescindible contribución de la UCR en esta hora decisiva de nuestro vida como nación independiente.

 

 

 

 

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Malestar en democracia: un tema importante, pero descuidado

Un tema importante pero descuidado, es el título del prólogo del maestro Guillermo O’Donnell en un libro de mi autoría llamado “El Caso Chile”. Recientemente tuve el honor de participar en una jornada homenaje al entrañable politólogo en el marco del ciclo “Ideas, debates y controversias en torno a la teoría de la democracia de Guillermo O’Donnell” organizada por la Facultad de Derecho de la UBA; junto a Karla Valverde Viesca y Ricardo Gil Lavedra conversamos acerca de un tema tan vigente y actual como “El malestar en la democracia: transición, consolidación y disonancias democráticas.”

La opinión de un ciudadano

Pocas veces se cuenta con el privilegio de compartir panel con reconocidos y destacados profesionales y muchas menos en ocasión de homenaje a una mente destacada del pensamiento democrático como Guillermo O’Donnell. Por eso me tomé la licencia de aprender de mis compañeros de panel y opinar inicialmente como un ciudadano, preocupado y ocupado en fortalecer la democracia.

O’Donnell pensó la teoría democrática como pocos, le dio una impronta personal y se destacó por observar la realidad bajo un prisma localista en términos latinoamericanos.

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La agenda más consensuada

Los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) representan la agenda global con mayor consenso de los últimos años; más de 190 Estados -entre los que se cuenta la Argentina- se pusieron de acuerdo para encarar y materializar caminos de solución a complejas problemáticas globales. La participación ciudadana es parte de la formula para el éxito. 

¿Qué fines persiguen los ODS?

Los ODS como agenda global, tratan de atender aquellos flancos débiles de la vida en sociedad que necesariamente deben encararse de manera mancomunada. Son 17 objetivos, ambiciosos; se busca alcanzarlos de forma conjunta, interrelacionada y simultánea. Se trata de desafíos múltiples, que abarcan lo político e institucional, lo ambiental, lo social y lo económico.

Estos objetivos multidimensionales cuentan con 169 metas y el compromiso de cumplirlas para el 2030. De aquí a ocho años, a nivel global, deberíamos haber logrado, por ejemplo, lo siguiente:

  • Erradicar la pobreza extrema.
  • Poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año.
  • Reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada 100.000 nacidos vivos.
  • Asegurar que todas las niñas y todos los niños terminen la enseñanza primaria y secundaria, que debe ser gratuita, equitativa, de calidad y producir resultados de aprendizaje pertinente y efectivo.

Las metas que cité son sólo 4 de las 169. Sin lugar a dudas un desafío global tan grande, destinado a combatir la pobreza, trabajar por la equidad, proteger el ambiente y fomentar el desarrollo económico, no puede ser ni remotamente pensado sin diseñar instituciones fuertes, en fluido contacto con la sociedad civil y debidamente controladas desde el punto de vista de la gestión estatal.

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Sobre la retórica de solapa, salida de la crisis y los desafíos del futuro

Recientemente fui invitado por el Club del Progreso a conversar sobre los desafíos de la pospandemia para la Argentina. 

El Club del Progreso nació hace más de un siglo y medio, con el propósito de reunir a personas de diferentes pensamientos, pero con idénticos objetivos, marcados por el ideal del progreso moral y material de nuestro país.

Para quienes adscribimos al ideario radical, el Club del Progreso guarda algunos secretos y tesoros invaluables en el plano simbólico: por sus rincones supo transitar nuestro fundador Leandro Alem y aún se conserva en el ingreso al Club la mesa donde yació su cuerpo la trágica noche del 1 de julio de 1896.

La pandemia ¿culpable de todo?

Cuando la crisis social, sanitaria y económica ocasionada por la pandemia pase, Argentina estará peor que a su inicio y peor que sus vecinos. Dos datos clave lo demuestran:

➢ Según CEPAL, encabezamos la lista de países de América Latina que han incrementado – a pesar de las ayudas oficiales- los niveles de pobreza en el año 2020, triplicando el promedio de 3,2 puntos porcentuales de los 17 países de la región analizados.
➢ Para la OCDE, nuestra economía tardará más de cinco años en recuperar los niveles de actividad económica previos a la pandemia.

Pero volviendo al eje principal, me formulo la misma pregunta ¿es la pandemia la culpable de todo? o ¿estos indicadores preocupantes, configuran la cruda realidad en cuanto a la administración de la misma?

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Memoria para no olvidar, acciones para seguir

La semana pasada divulgamos la memoria institucional 2020 de la Auditoría General de la Nación, donde rendimos cuentas a la ciudadanía de lo que hicimos el año pasado. A propósito de esto, algunas reflexiones…

La pandemia

De un tiempo a esta parte el mundo pareciera estar viviendo una película de esas que podemos disfrutar en la multiplicidad de nuevas plataformas que ofrecen servicios de entretenimiento.

Como he remarcado en anteriores entradas en este blog, las medidas preventivas que se tomaron en nuestro país a raíz de la pandemia, reconfiguraron la vida de todos los argentinos y los organismos de control no fueron la excepción.

A solo dos días de haber asumido formalmente la conducción de la auditoría general de la nación, se declaraba el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, situación que por su tiempo, consecuencias y extensión es inédita en los 29 años de historia del organismo.

Las consecuencias de la crisis

La crisis sanitaria, producto de la pandemia COVID-19, ha devenido en una crisis humanitaria y socio-económica global de proporciones semejantes a la Gran Depresión de los años ‘30.

La emergencia sanitaria provocó una crisis sin precedentes en el mundo entero y golpeó fuertemente a la sociedad con millones de personas infectadas y fallecidas, y agravada por sus consecuencias socioeconómicas, como la profunda caída del PBI y el crecimiento de la pobreza, la desocupación y la desigualdad social.

Con este cuadro de situación, teníamos dos alternativas: dejar que el miedo a lo desconocido y la incertidumbre paralizara un órgano vital para las cuentas públicas, o avanzar con la plasticidad necesaria para poder seguir actuando durante esta situación.