El valor de la gestión política

Transcribo el texto de mi artículo de opinión publicado hoy en el Diario Clarín, sobre el debate en el Congreso por la reforma previsional:

Desde que existe el régimen de reparto en el sistema previsional, es la primera vez que el Congreso discute una iniciativa que garantiza el poder adquisitivo de los haberes jubilatorios frente a la evolución de la inflación mientras que mantiene el compromiso de asegurar el 82% para los jubilados que perciben la retribución mínima.

A pesar de esa proposición sin registro histórico en décadas de vigencia del sistema previsional, el proyecto del Poder Ejecutivo no pudo ser discutido porque se impidió el normal funcionamiento de la Cámara de Diputados.

Este impedimento fue consecuencia de agresiones por parte de legisladores a sus pares -un episodio sin antecedentes en la Cámara-  y, también, por las violentas protestas en la calle protagonizadas por partidos que impugnan el capitalismo, por seguidores de la ex Presidente y por movimientos sociales diversos que descreen de la democracia representativa.

Ahora bien, ¿alcanza todo esto para explicar el fracaso de la iniciativa oficial? ¿Está el gobierno exento de responsabilidades? ¿Obró de manera apropiada? En verdad, desconsiderar el papel del Congreso revela una preferencia tan riesgosa como errada. El acuerdo entre “los que gobiernan” como instancia superior supone la subestimación del Parlamento como espacio deliberativo donde se cimentan las decisiones que proveen certidumbre y previsibilidad a los actores políticos y económicos. Peor aún, la falta de argumentación pública del gobierno sobre la necesidad, pertinencia y justicia de su proposición política solo se entiende en el contexto de una supuesta sabiduría tecnocrática que no requiere de dar explicaciones y solo espera asentimiento acrítico de los actores políticos y silencioso consentimiento social.

Está demostrada la asociación positiva entre la fortaleza de las instituciones y el progreso social y todos los actores involucrados harían bien en reconocer que en las democracias con sociedades diversas, complejas y conflictivas las mediaciones, que son imprescindibles, requieren de partidos políticos vigorosos y Congresos vitales.

Este artículo fue publicado originalmente en la edición impresa del Diario Clarín del domingo 17 de diciembre de 2017. 

Subsidios a Discreción

El destino de los recursos públicos en el orden democrático tiene en el Congreso un actor insustituible. Sólo las deformaciones institucionales que prevalecen hoy en nuestro país habilitan una situación en la que la discrecionalidad del Ejecutivo es sobre el cien por cien del gasto público debido a que la Administración, frente a un Congreso indócil, decidió rehuir la discusión en sede legislativa.

Así las cosas, los subsidios permiten que las piletas de natación de los sectores más favorecidos de la sociedad puedan ser calefaccionadas a precio subsidiado, mientras que los ciudadanos que viven en barrios sin redes de gas domiciliario pagan, en calorías equivalentes, un precio superior cinco veces al de  los sectores más acomodados.

Esa curiosidad, para no decir obscenidad, es la que contribuye a entender por qué en la Argentina la distribución del ingreso empeora luego de la intervención del Estado.

En un reciente trabajo, Ramiro de Castiñeira precisa los datos

Como puede verse, sólo  la suma de las  transferencias a Aerolíneas Argentinas de los tres últimos años ( casi seis mil millones de pesos)  equivale a  más de la mitad del gasto anual en la Asignación Universal por Hijo. Un verdadero sinsentido!!