El Juicio a los Comandantes

juicio_comandantes A 25 años del Juicio a los ex Comandantes – verdadero hito  y punto de inflexión en la trayectoria social de la Argentina- el diario La Nación trae, en su edición de ayer, una producción especial verdaderamente interesante.

Sobre la decisión del Presidente Alfonsín – a pocas horas de asumir- de dictar el decreto por el cual se ordenaba enjuiciar a los máximos responsables del horror se ha escrito mucho, aquí y en el mundo.

Ahora bien, hay un aspecto poco valorado en los análisis – aunque Carlos S. Nino  ya  lo había desarrollado  en su libro Un País al Margen de la Ley-   como  es la contribución del Juicio a evitar la justicia por mano propia.

En un libro – verdadera obra monumental llamada Posguerra: Una Historia de Europa desde 1945- del recientemente fallecido autor británico Tony Judt se estima que en Francia, en un breve aunque sangriento ajuste de cuentas, alrededor de 10000  personas fueron ejecutadas mediante procedimientos extrajudiciales y en Italia las represalias y los castigos extraoficiales alcanzaron una cifra de aproximadamente 15000 muertes durante los últimos meses de la guerra y continuaron, de forma esporádica, durante al menos tres años más.

Así puede decirse que el Juicio no sólo terminó con la impunidad en la Argentina y aseguró la irrepetibilidad de los hechos, sino que también por aplicación del principio de legalidad evitó que la falta de justicia justificara las acciones individuales.

67 Semanas

Ese es es, precisamente, el tiempo que media entre hoy y la fecha de las elecciones presidenciales del año próximo.

Casualmente es, también, la distancia temporal que hubo entre el acto de la Federación de Box del 16 de Julio de  1982 y  el día del inicio de la restauración democrática, el 10 de Diciembre de 1983.

Aquel 16 de Julio en la Federación de Box de Buenos Aires,  cuando de hecho le arrancamos a la dictadura  la veda política que una disposición de facto había consagrado , Raúl Alfonsín denunció el peligro de que una concertación previa a la democratización “constituyera un fraude para permitir la concordancia de las cúpulas civiles y militares responsables del fracaso de la Nación” .

A lo largo de esos pocos meses, el Radicalismo fue capaz de iniciar su reorganización, seleccionar sus autoridades, definir su plataforma, elegir sus candidatos a todos los cargos electivos en todo el país, desarrollar su campaña que no era  “una salida electoral sino una entrada a la vida” y hacer que –por primera vez en la historia- el peronismo perdiera en elecciones limpias.

Desde esta perspectiva, en el análisis del resultado electoral de 1983,  la imagen de Herminio y el cajón es  una anécdota mínima e irrelevante, a la que sólo pueden recurrir los que  conciben la política como espectáculo mediático ignorando que la verdadera acción política es la transformación de la realidad social a partir de convicciones que expresan valores y creencias.

Por eso hoy, para que la causalidad prive sobre la casualidad, es imprescindible que asumamos que nada es posible sin la unidad conceptual dentro del Partido; que aceptemos que la misión exige la conformación de una coalición electoral que se distinga de los populismos -restauradores de los noventa o bolivarianos con tonada rioplatense-; y  que sepamos desde ahora que deberemos ser capaces de construir acuerdos parlamentarios y sociales  alejados de todo facilismo económico en pos de la gobernabilidad y la transformación.

Pinochet y la Política Argentina

El Embajador de Chile en el país renunció a su cargo luego de la controversia producida por sus declaraciones en las que afirmó que “ la mayor parte de Chile no sufrió la dictadura sino que, al contrario, se sintió aliviada”.pinochet

Estas apreciaciones ignoran los actos de violencia ejercidos desde el Estado autoritario presidido por Augusto Pinochet a partir de 1973, que llevó incluso al Papa Paulo VI a expresar a la prensa mundial su congoja por la “represión sangrienta”, a causa de los cuales alrededor de cinco mil personas recurrieran al auxilio de embajadas y organismos internacionales y que unas cuatrocientas cincuenta mil personas marcharan al exilio. Además, por cierto, de las más de dos mil víctimas del terrorismo de Estado identificadas por la Comisión  presidida por el Dr Raúl Rettig, prestigioso abogado de filiación radical que fuera Embajador en Brasil durante la Presidencia de Salvador Allende.

Ahora bien, la dictadura chilena tuvo, en sus extensos diecisiete años de vigencia, relaciones notoriamente diferenciadas con los distintos gobiernos de nuestro país: desde las  condecoraciones a Pinochet  y el inicio del Plan Cóndor durante el Gobierno Peronista hasta la ovación recibida en el tristemente célebre Estadio Nacional por el Dr Raúl Alfonsín cuando asumió el Gobierno democrático de la Concertación en 1989.

De esa sombra de Pinochet en la política argentina trata el artículo de mi autoría que publicó Clarín en ocasión de su muerte.

Sudáfrica: Apartheid y Nunca Más

Hasta el año 1992, en Sudáfrica sólo tenían derechos políticos los blancos. El régimen segregacionista iniciado en 1948 que consagró el apartheid tuvo, por cierto,  el apoyo de las dictaduras de los países de la región de América Latina hasta que la democracia instaurada en la Argentina con el Presidente Alfonsín, aún en el contexto de la Guerra Fría, rompió relaciones con el régimen de Pretoria.

El primer Presidente de Sudáfrica libremente elegido, Nelson Mandela, creó una Comisión  de Verdad y Reconciliación presidida por el Premio Nobel Desmon Tutu para afrontar los desafíos que, para la nueva etapa democrática, significaba  la historia de represión y violencia del país.

Es, como me dijo para una investigación que hice sobre el impacto de la democratización argentina en la transición democrática chilena el Dr José Zalaquett -que fuera Jefe del Comité Ejecutivo Internacional de Amnesty International-, una derivación de la importancia muy visible y simbólica de la CONADEP  de Argentina en las alrededor de treinta comisiones de la verdad que se constituyeron, entre otros países, en Chile, Perú, Guatemala y El Salvador.