Pinochet y la Política Argentina

El Embajador de Chile en el país renunció a su cargo luego de la controversia producida por sus declaraciones en las que afirmó que “ la mayor parte de Chile no sufrió la dictadura sino que, al contrario, se sintió aliviada”.pinochet

Estas apreciaciones ignoran los actos de violencia ejercidos desde el Estado autoritario presidido por Augusto Pinochet a partir de 1973, que llevó incluso al Papa Paulo VI a expresar a la prensa mundial su congoja por la “represión sangrienta”, a causa de los cuales alrededor de cinco mil personas recurrieran al auxilio de embajadas y organismos internacionales y que unas cuatrocientas cincuenta mil personas marcharan al exilio. Además, por cierto, de las más de dos mil víctimas del terrorismo de Estado identificadas por la Comisión  presidida por el Dr Raúl Rettig, prestigioso abogado de filiación radical que fuera Embajador en Brasil durante la Presidencia de Salvador Allende.

Ahora bien, la dictadura chilena tuvo, en sus extensos diecisiete años de vigencia, relaciones notoriamente diferenciadas con los distintos gobiernos de nuestro país: desde las  condecoraciones a Pinochet  y el inicio del Plan Cóndor durante el Gobierno Peronista hasta la ovación recibida en el tristemente célebre Estadio Nacional por el Dr Raúl Alfonsín cuando asumió el Gobierno democrático de la Concertación en 1989.

De esa sombra de Pinochet en la política argentina trata el artículo de mi autoría que publicó Clarín en ocasión de su muerte.

Bicentenario como punto de partida

La UCR, el socialismo y el Gen produjeron una declaracion-del-bicentenario-2010-5-25 con motivo de la conmemoración de los doscientos años de la Revolución de Mayo, en lo que corresponde entender como el inicio de la construcción de una propuesta socialdemócrata moderna que desafíe la continuidad del populismo en la Argentina.