Lecturas recomendadas

En la nueva edición del Portal que edito desde hace varios años, Escenarios Alternativos, hay notas verdaderamente interesantes. Por caso, además del habitual panorama político, está el análisis de la  coyuntura económica de José María Fanelli donde se analiza la sostenibilidad de la situación y los posibles impactos de la dinámica política y, entre otros,  un análisis del Profesor  Juan Gabriel Tokatlián sobre los resultados de la llamada “guerra contra las drogas” y, en consecuencia, la necesidad de construir un nuevo paradigma transformador y realista.

Guillermo O’Donnell en el Comité Radical

boton-odonnell Uno de los procesos políticos que distingue la dinámica de los asuntos globales en la segunda mitad del siglo pasado es la democratización. En efecto, entre 1960 y 2004 se registran 123 episodios de democratización en 88 países.

En América del Sur, la instauración democrática Argentina de 1983 abrió el camino en el resto de los países de la Región que, hasta entonces, de la mano de la Doctrina de la Seguridad Nacional en el contexto de la la Guerra Fría entre las superpotencias, estaban sumergidos en la noche de los autoritarismos.

Guillermo O’Donnell – como el dice- dedicó “ buena parte de su vida académica al estudio de un tema que detesto, los regímenes autoritarios, y más tarde a otro que me produjo gran alegría: la terminación de esos regímenes” y es, sin duda, una referencia insoslayable cuando de pensar el estado de la democracia en América Latina se trata.

De ahí la relevancia de la visita del Dr O’Donnell a la sede de la UCR donde señaló que “los partidos políticos tendrán un duro desafío para transitar la transición desde una democracia delegativa hacia una democracia plena”.

En este plano destacó que “ la UCR presenta una notable reactivación y exhibe importantes figuras para llevar adelante este proceso”.

“Nuestro país necesita de partidos políticos serios, organizados y comprometidos. No alcanza sólo con liderazgos personales para alcanzar una democracia plena”, enfatizó O´Donnell y destacó “Alfonsín ha dejado una marca indeleble en el proceso de la recuperación de la democracia”.

“La Argentina tiene que ir superando las terribles desigualdades que enfrenta y para ello en necesario un partido político fuerte, que aprende y se desarrolla, no alcanza con un conglomerado de voluntades” explícó el destacado polítólogo.

El video del Diálogo abierto entre O’Donnell y Ernesto Sanz está disponible en la web del Partido, http://ucr.org.ar/contenidos-especiales/confirmar/video-odonnell/50/1186662414/jesusr@ucr.org.ar

El Juicio a los Comandantes

juicio_comandantes A 25 años del Juicio a los ex Comandantes – verdadero hito  y punto de inflexión en la trayectoria social de la Argentina- el diario La Nación trae, en su edición de ayer, una producción especial verdaderamente interesante.

Sobre la decisión del Presidente Alfonsín – a pocas horas de asumir- de dictar el decreto por el cual se ordenaba enjuiciar a los máximos responsables del horror se ha escrito mucho, aquí y en el mundo.

Ahora bien, hay un aspecto poco valorado en los análisis – aunque Carlos S. Nino  ya  lo había desarrollado  en su libro Un País al Margen de la Ley-   como  es la contribución del Juicio a evitar la justicia por mano propia.

En un libro – verdadera obra monumental llamada Posguerra: Una Historia de Europa desde 1945- del recientemente fallecido autor británico Tony Judt se estima que en Francia, en un breve aunque sangriento ajuste de cuentas, alrededor de 10000  personas fueron ejecutadas mediante procedimientos extrajudiciales y en Italia las represalias y los castigos extraoficiales alcanzaron una cifra de aproximadamente 15000 muertes durante los últimos meses de la guerra y continuaron, de forma esporádica, durante al menos tres años más.

Así puede decirse que el Juicio no sólo terminó con la impunidad en la Argentina y aseguró la irrepetibilidad de los hechos, sino que también por aplicación del principio de legalidad evitó que la falta de justicia justificara las acciones individuales.

Retenciones Agropecuarias

El compromiso electoral de la UCR en el tema se desprende del Programa de Acción Legislativa del Partido que fue tomado, de manera textual, en la Plataforma Electoral del Acuerdo Cívico y Social.

En esos documentos se propicia “ Reducir y segmentar las retenciones agropecuarias sin que ello comprometa la solvencia fiscal”

El primer antecedente sobre el tema es del año 1918 cuando la ley 10349 fijó un impuesto a la exportación  sobre los “ frutos y productos de la agricultura” del 12% sobre la diferencia entre el precio efectivo de venta y los precios básicos que se establecían en la propia norma. Así, por caso, el precio básico  establecido por  la Ley  de la tonelada de trigo era de $oro 45,08 y la del maíz de $oro 27,63

Los ingresos por derechos de exportación de productos agropecuarios, para el presente año, se estiman en 21000 millones de pesos, alrededor del 1, 4 % del PIB y algo más del 5% del total de la Recaudación Tributaria.

El tratamiento de este  delicado asunto requiere de seriedad y prudencia, así como debe estar exento de caricaturas ideológicas. Por caso , los que llevan a alturas de dogma meros instrumentos, deberían recordar que de las primeras decisiones de la Revolución Libertadora fue el Decreto 2002 del 27 de Octubre del año 1955 por el cual, como consecuencia de la unificación del mercado de cambios, se impusieron retenciones a la exportación de productos agropecuarios.

Un agregado de racionalidad al debate podría ser el de tener en cuenta, por ejemplo, que los impuestos inmobiliarios, cuando no son expropiatorios, no alteran los precios relativos ni distorsionan la asignación de los recursos. En ese sentido, hay que tener en cuenta que los precios de las tierras agropecuarias han aumentado en los últimos años acercándose a valores comparables del Estado de Iowa en los Estados Unidos. No sería mejor sustituir retenciones que son distorsivas e ineficientes, además de decididas discrecionalmente por el Ejecutivo,  por un gravamen -creado por ley-  apropiado?

Cuba: Nueva Etapa?

fidel-raul-castro La liberación de presos  disidentes en Cuba abrió un debate en varios países sobre la posición a adoptar, en la presente etapa, frente al Régimen que gobierna la isla desde 1959. En Europa, por caso, se discute si debe revisarse la política que, en su momento, definió la Unión Europea, así como en los Estados Unidos  recobra actualidad  el debate sobre el bloqueo y las relaciones de los residentes cubanos con su país.

Llama la atención, francamente, que esa reflexión no esté presente en el debate político argentino y se dé, escasamente, en el plano periodístico.

Estoy seguro que una parte de la explicación reside, además de la baja propensión al intercambio razonado de puntos de vista,  en que  sectores políticos democráticos y progresistas se sienten inhibidos de afrontar ese debate por la carga simbólica que la Revolución Cubana tiene en la historia de América Latina.

Un contraejemplo de esos prejuicios es el reciente y por demás interesante libro de Claudia Hilb,  donde la autora reflexiona sobre la “renuencia de la izquierda democrática a pronunciarse claramente respecto de la naturaleza opresiva del régimen político de la Revolución cubana”.

En ese libro, cuya lectura recomiendo  vivamente, la autora indaga sobre las “ las razones por las que entiendo que la represión, la ausencia de libertades civiles y públicas o la prohibición de abandonar el país vigentes en Cuba  no son epifenómenos de un régimen que, por motivos incomprensibles para las conciencias democráticas, infringe de forma irritante ciertos derechos humanos, sino que conforman elementos coherentes con su naturaleza – con la naturaleza de un régimen del que no podemos decir que viola derechos humanos sino que, en su forma misma, no reconoce la existencia de esos derechos tal como son sostenidos en el horizonte de nuestras sociedades liberal-democráticas modernas-”.

Del mismo modo creo que los informes de los organismos de prestigio reconocido en la promoción de los derechos humanos, como Human Rights Watch y Amnesty International ,  que se ocupan periódicamente del análisis de la situación humanitaria en la  isla debieran ser un insumo relevante para esa discusión pendiente.

La lectura del libro de Hilb, cuyo sugerente título es   “Silencio, Cuba : La izquierda democrática frente al régimen de la Revolución Cubana” de la Editorial Edhasa,   me hizo recordar una frase que alguna vez le escuché a Felipe González cuando dijo: Dictadura? ni del proletariado.