
La cuestionada propuesta oficial para superar la evidente crisis energética está empantanada -en un conflicto en el que están involucrados, insólitamente, los tres poderes del Estado- por el rechazo de amplios sectores sociales.
La discusión política se centra en la falta de audiencias públicas previas a las decisiones de aumentos en las cuentas de gas domiciliario y luz eléctrica. Ahora bien, ¿es esa ausencia el verdadero problema?


