Latinoamérica: Violencia y Vida Cotidiana

Puerta de cceso a un comercio en Guatemala Es sabido que América Latina es la región más desigual del mundo. En cambio, es poco conocido que otro triste atributo la distingue: ser una de las más violentas del planeta.

En efecto, en la última década los homicidios crecieron de manera sostenida llevando a que la región sufra una epidemia de violencia que, de acuerdo a la OMS,  se alcanza cuando se supera el límite de 10 homicidios por 100 mil habitantes.

En nuestra  región de América Latina  los países centroamericanos son, junto con México, los más afectados con cifras que para la última década oscilan entre 40 y 50 homicidios por cada 100 mil habitantes, que se contrasta desfavorablemente con el promedio mundial de 6,9  y que, incluso, supera el promedio de 17,4 que tiene el continente africano.

En Guatemala, donde estoy esta semana en función de mi responsabilidad como Coordinador del Programa de Fortalecimiento Legislativo de FLACSO  que capacita legisladores nacionales de todos los países de América Latina, la ciudad capital tiene tasas superiores a 100 homicidios año, siendo los niños, niñas y jóvenes – particularmente de sectores medios y bajos- uno de los grupos más vulnerables.

Los estudios realizados indican tres causas básicas que explican la situación: el tráfico de drogas, la violencia juvenil y la disponibilidad de armas de fuego. En relación  a este último punto, se estima que en América Latina existen entre 40 y 65 millones de armas de fuego.

Sin embargo, es difícil pensar que la situación de violencia no tenga alguna relación con la historia reciente de Guatemala que, hasta los acuerdos de paz en el año 1976, sufrió una guerra por casi cuarenta años que incluyó la persecución y muerte de decenas de miles de indígenas, desplazamiento forzado de población civil y sucesión de generales en la presidencia, uno de los cuales era conocido con el nombre de “El Chacal”.

Como en otros muchos países, Sudáfrica entre ellos, la experiencia de la CONADEP fue tomada como antecedente para la investigación y esclarecimiento del pasado. En el caso de Guatemala fueron los Obispos de la Iglesia Católica quienes  redactaron el  Informe Guatemala Nunca Más: Informe para la Recuperación de la Memoria Histórica

Como dice Joaquín Villalbos, un ex comandante del Frente Farabundo Martí de El Salvador, Centroamérica -una región violenta, pobre, políticamente inestable y la más vulnerable a los desastres naturales del continente- no puede salvarse sola y necesita de un vasto plan de cooperación internacional que le permita superar la cultura de convivencia con la violencia que existe en las élites. 

Malvinas y Derechos Humanos

Kirchner en Abril 1982 En su discurso de hoy en Ushuaia, al recordarse el aniversario de la invasión a Malvinas, la Presidenta Cristina Kirchner afirmó que  aquella “ no fue una decisión del pueblo argentino”. Sin embargo, es necesario reconocer que en 1982 el desembarco en Malvinas contó con la adhesión social y de casi la unanimidad de la dirigencia, tanto política como empresaria, sindical y social. Unos honesta o ingenuamente, otros por seguidismo y algunos por oportunismo dejaron en soledad a quienes, como el Dr. Raúl Alfonsín, calificaron la acción como una “aventura” que traería graves consecuencias.

La guerra contribuyó a que las consecuencias del terrorismo de Estado siguieran excluidas de la consideración social a pesar de que, como bien documenta Graciela Fernández Meijide en su libro La Historia Intima de los Derechos Humanos en la Argentina, Amnesty International publicara en febrero de 1980 el “Testimonio sobre los campos clandestinos de detención en la Argentina”; ya se conociera el Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y que se hubieran publicado  solicitadas, como la de Clarín en Agosto de 1980, donde se reclamaba al Gobierno que “ se publiquen las listas de los desaparecidos y se informe el paradero de los mismos”.

Una muestra de esa extraña y dolorosa convivencia de desinterés social por la causa de los derechos humanos y la aventura de Malvinas  es que la primera víctima de la guerra haya sido alguien denunciado por estar involucrado en la represión ilegal

Otro ejemplo poco edificante es saber que el “malvinero” Presidente Kirchner, condición compartida con la Presidente según reconoció ella hoy en su discurso, haya apoyado la acción militar en su ciudad natal de Río Gallegos. Sobre todo cuando al momento del desembarco en Puerto Argentino, los organismos de Derechos Humanos – particularmente la APDH – ya habían recibido miles de  denuncias y documentado la desaparición de 5580 personas.

Pregunta: ¿Cuba? Repuesta: Dictadura, ni del Proletariado

foto fidel La frase de la respuesta se la escuche decir, hace varios años, al ex Presidente del Gobierno Español Felipe González. Creo que sintetiza bien un punto de vista que en otras oportunidades traté al referirme a la carga simbólica que la Revolución Cubana tiene en la historia de América Latina y que, tal vez, inhibe a sectores democráticos y progresistas de discutir a fondo y sin prejuicios el tema.

Como siempre hay alguna excepciones muy valiosas. Por caso, Claudia Hilb  en su libro “Silencio,Cuba: La Izquierda Democrática frente al Régimen de la Revolución Cubana” habla de la naturaleza de un régimen del que no podemos decir que viola los derechos humanos sino que, en su forma misma, no reconoce la existencia de esos derechos tal como son sostenidos en el horizonte de nuestras sociedades liberal-democráticas modernas”.

O, también de Horacio Tarcus que, según la cita de Luciano Anzelini en un artículo para Safe Democracy Foundation dijo “ Pude admirar la voluntad de soberanía nacional de esta pequeña isla que desafió el imperio y también las conquista logradas en el plano de la igualdad social, pero siempre deploré el sistema de partido único, de ausencia de prensa libre y de persecución a los opositores, por no hablar del sistema de purgas permanentes del propio régimen”.

Por eso es muy necesario hablar de un Informe de Amnesty International, que no vi tratado en la prensa Argentina, publicado ayer por el cual se informa que “las leyes sobre “desorden público”, “ultraje”, “desacato”, “peligrosidad” y “agresión” se utilizan para procesar a quienes se oponen al gobierno. No hay ninguna organización política o de derechos humanos a la que se haya permitido obtener el reconocimiento jurídico”

Bonafini, Boudou y los Juicios

bonafini y boudou El tema de los Derechos Humanos tuvo, en más de una oportunidad, tratamiento en esta página. El mismo está justificado por demás en un país donde el terrorismo de estado y la política armada diezmaron una generación. Por citar solo algunos, nos ocupamos del Informe de la CONADEP que fue antecedente en otras naciones para investigar de manera independiente la violación sistemática de los derechos humanos y del propio Juicio a los Comandantes, momento histórico y sublime de la democracia inaugurada en 1983.

También escribimos sobre la sorprendente conversión de N Kirchner al preocuparse por el tema, ya iniciado su Gobierno, cuando nunca antes había mostrado el mínimo interés en el tema.

En estos días, cuando se conocieron las sentencias en la causa ESMA, no faltaron los que desde la prensa oficialista hablaran de un episodio inédito de nuestra historia. En efecto,  el Vicepresidente electo Amado Boudou afirmó que “los juicios a los represores de la última dictadura no hubieran sido posibles sin Kirchner….porque las sentencias son producto de la voluntad política de Néstor y Cristina Kirchner”.

Con tenor parecido se pronunció Hebe de Bonafini quien señaló que “el Gobierno de Néstor Kirchner nos hizo tener esperanza en un Juicio”.

A estas alturas es bueno recordar que para la época del Juicio a los Comandantes, Amado Boudou actuaba en una fuerza política cuyo líder, Alvaro Alsogaray, sostenía que “los desaparecidos eran todos caídos en combate” y que Hebe de Bonafini, por su parte, al conocerse la sentencia, declaró que “esto es terrible y trágico, y constituye un fraude al pueblo”.

Ernesto Sábato y el Agradecimiento del Presidente Alfonsín

Sabato-Alfosin-Conadep.1984 Raúl Alfonsín, contra lo que muchos creen, sólo había visto a Ernesto Sábato un par de veces antes de pedirle que integrara la CONADEP, pero sabía de su compromiso con la causa del género humano que lo llevó, a mediados de la década del treinta, a desistir de una estadía en la URSS como alumno de la  escuela de cuadros leninistas reservada a selectos miembros del movimiento comunista internacional, en rechazo a los Procesos de Moscú y los crímenes Stalinistas.

El mismo compromiso que, a pocos semanas del golpe de 1955, lo llevó a decir en un reportaje en Radio Nacional pensado para hablar de literatura: “ No puedo hablar de ningún tema literario mientras a poca distancia de aquí, en la cárcel de Las Heras, se está torturando a militantes peronistas”.

Por eso, el Presidente Alfonsín – según cuenta Julia Constenla en su libro Sábato el hombre.Una biografía del año 1997,prologado por Monseñor Justo Laguna- dijo que: “ El 20 de Setiembre de 1984, cuando los miembros de la CONADEP me entregaron el informe en una sencilla ceremonia que duró tan sólo veinte minutos, fue uno de los días más importantes de mi vida. No tengo ni tendré nunca palabras para agradecer a las mujeres y hombres de diferentes ideas, culturas, religiones, que aceptaron el desafío de hundirse en el espanto”.

Ese agradecimiento corresponde que sea, por cierto, de todos lo hombres y mujeres de buena voluntad que habitan el suelo argentino.