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¿Qué Política Exterior?

En un libro reciente de la Editorial Taurus, “Argentina 1910-2010: Balance de un Siglo”, Roberto Russell publica un texto titulado La Argentina del Segundo Centenario: Ficciones y Realidades de la Política Exterior donde analiza el tema en torno a cuatro caracterizaciones sobre la conducta exterior del país presentes en las discusiones sobre el tema en nuestros días: el extravío, la discontinuidad, la desmesura y el aislamiento.

El autor – que desecha por superficial la primera y por errónea la siguiente, al tiempo que comparte la tercera y acepta parcialmente la última-  realiza, con propósitos analíticos, una periodización en tres ciclos para, finalmente, analizar la de la actual administración peronista de la última década la que caracteriza como “confusa en sus orientaciones, mezquina en sus objetivos, poco profesional en su ejecución y fuertemente condicionada a la política interna”.

Con el objetivo de pensar los ejes de una política pública que rescate de la irrelevancia internacional a la Argentina, el Radicalismo organizó un Foro para debatir los Lineamientos de una Política Exterior en un Mundo Globalizado donde convocó a los destacados académicos Carlos Pérez Llana y Juan Gabriel Tokatlián. El contenido íntegro de la mesa redonda puede verse en la página del Instituto Radical de Políticas Públicas.

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67 Semanas

Ese es es, precisamente, el tiempo que media entre hoy y la fecha de las elecciones presidenciales del año próximo.

Casualmente es, también, la distancia temporal que hubo entre el acto de la Federación de Box del 16 de Julio de  1982 y  el día del inicio de la restauración democrática, el 10 de Diciembre de 1983.

Aquel 16 de Julio en la Federación de Box de Buenos Aires,  cuando de hecho le arrancamos a la dictadura  la veda política que una disposición de facto había consagrado , Raúl Alfonsín denunció el peligro de que una concertación previa a la democratización “constituyera un fraude para permitir la concordancia de las cúpulas civiles y militares responsables del fracaso de la Nación” .

A lo largo de esos pocos meses, el Radicalismo fue capaz de iniciar su reorganización, seleccionar sus autoridades, definir su plataforma, elegir sus candidatos a todos los cargos electivos en todo el país, desarrollar su campaña que no era  “una salida electoral sino una entrada a la vida” y hacer que –por primera vez en la historia- el peronismo perdiera en elecciones limpias.

Desde esta perspectiva, en el análisis del resultado electoral de 1983,  la imagen de Herminio y el cajón es  una anécdota mínima e irrelevante, a la que sólo pueden recurrir los que  conciben la política como espectáculo mediático ignorando que la verdadera acción política es la transformación de la realidad social a partir de convicciones que expresan valores y creencias.

Por eso hoy, para que la causalidad prive sobre la casualidad, es imprescindible que asumamos que nada es posible sin la unidad conceptual dentro del Partido; que aceptemos que la misión exige la conformación de una coalición electoral que se distinga de los populismos -restauradores de los noventa o bolivarianos con tonada rioplatense-; y  que sepamos desde ahora que deberemos ser capaces de construir acuerdos parlamentarios y sociales  alejados de todo facilismo económico en pos de la gobernabilidad y la transformación.