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Ideas para una alternativa: notas sobre el segundo encuentro radical

El jueves 6 de agosto, en el espacio El Obrador de la calle Bartolomé Mitre, la Unión Cívica Radical celebró el segundo encuentro de su ciclo de debate “Radicales: ¡Estamos a tiempo!”.

No fue un acto más del calendario partidario: fue la continuación necesaria de una tarea que iniciamos el 28 de mayo pasado, cuando dirigentes de diecisiete provincias coincidimos en que el radicalismo debe asumir, sin dilaciones, la responsabilidad de construir una alternativa política democrático, de orientación liberal y progresista para 2027. 

Ese mismo día se dio a conocer el documento “Apurar el paso para gestar una alternativa política en 2027”, que suscribimos una veintena de dirigentes de distintos distritos y que reclama al Comité Nacional, a la Convención Nacional y a nuestros bloques legislativos ponerse al frente de esa construcción.

El encuentro giró en torno a un panel de cinco especialistas, convocados sobre los ejes internacional, institucional, económico y judicial, que ofrecieron un diagnóstico riguroso de la hora argentina y regional. Vale mucho la pena detenerse en sus principales aportes.

Carlos Pérez Llana situó el debate en su dimensión internacional y advirtió que los gobiernos de sesgo libertario “dependen y viven de una estructura de poder global”, hoy atravesada por dos guerras -Ucrania y el estrecho de Ormuz- y por la disputa por la inteligencia artificial y el control portuario. Fue especialmente severo respecto de la política norteamericana hacia Venezuela, a la que calificó sin eufemismos: “no fue una intervención antidictadura, no fue una opción democrática, sino que fue un business”. Cerró, sin embargo, con una nota de responsabilidad política antes que de resignación: “esto no es irreversible ni imparable, es reversible y es parable. Lo que hace falta es voluntad política”.

Martín D’Alessandro trazó con precisión lo que distingue a la UCR del resto del arco político. Identificó tres problemas de fondo que enfrenta la Argentina, uno político, la amenaza a la democracia; uno económico, la necesidad de modernizar la estructura productiva; uno social, la erosión de la integración social, y sostuvo que ningún otro espacio puede ofrecer, a la vez, respuesta a los tres: ” el oficialismo solo puede ofrecer modernización económica, pero definitivamente no democracia y no integración social. El peronismo puede ofrecer integración social pero no puede ofrecer democracia y no puede ofrecer modernización económica. Otros partidos, la coalición cívica, el partido socialista, pueden ofrecer democracia, pero no pueden ofrecer modernización económica ni integración social.” Solo la UCR, concluyó, tiene esos tres elementos como parte de su acervo histórico y la capacidad de articularlos en una visión estratégica común.

Liliana De Riz aportó la perspectiva de más largo aliento. Recuperó a José Luis Romero: “el bien más escaso en Argentina es la capacidad de coincidir” y a Carlos Pellegrini “este es un país mal unido”, para situar nuestras dos taras históricas: la incapacidad de sostener acuerdos de largo plazo y el conflicto de federalismo fiscal. Advirtió sobre la superficialidad con que hoy se invoca la “democracia liberal”, noción que autócratas como Orbán vacían de contenido en nombre de la voluntad popular, aunque remarcó que el propio Orbán ya perdió el poder, prueba de que ningún ciclo es irreversible. Señaló que más del noventa por ciento de la comunicación circula hoy por Internet -la mitad producida por bots- y alertó sobre el riesgo de una nueva estructura de poder tecnooligárquica, que mencionó a través de figuras como Musk y Thiel, capaz de retrotraernos a un escenario “pre revolución francesa” si avanza sin control. Formuló, además, una caracterización que considero central para entender el ciclo político que atravesamos: “El mileísmo es una versión aggiornada del menemismo. Mileísmo y kirchnerismo para mí son la misma familia política, con signos inversos”. Cerró con una cita de Tulio Halperín Donghi que hizo suya como método antes que como consuelo: “si la vida te ha conseguido lo suficiente, largos años para vivir, verás todo y lo contrario de todo”. 

Alfonso Prat-Gay explicó que el actual programa de estabilización se sostuvo sobre tres factores: el mandato inicial de ajuste, la maduración de Vaca Muerta y la reaparición del crédito, que hoy se revierten, y aportó un dato que ilustra el malestar social con precisión: el servicio de la deuda de las familias equivale ya al veinticinco por ciento del salario. Cerró su exposición con un gráfico el índice de confianza en el gobierno que elabora la Universidad Torcuato Di Tella, donde la curva de Milei calca, mes a mes desde el inicio del mandato, la curva de Macri en 2015 ambas cayendo de tres a dos puntos sobre cinco, mientras que la de Cristina Fernández de Kirchner, que arrancó en un nivel todavía más bajo, logró revertirse durante los últimos dos años de su gobierno. De esa comparación extrajo su conclusión: “si Milei no cambia, no llega a ganar en primera vuelta”.

Ricardo Gil Lavedra, finalmente, situó el problema institucional en el centro de la escena. Con el respaldo del índice V-Dem, señaló que la Argentina dejó de ser clasificada como “democracia liberal” para pasar a ser “democracia electoral con tendencia a la autocracia”, y advirtió sobre la incertidumbre jurídica que hoy nos gobierna: “no sabemos quién hace la ley”. Su cierre remitió, con justicia, al legado de Raúl Alfonsín: la necesidad de recuperar un pacto de garantías institucionales como condición previa a cualquier otra reforma.

De estas cinco intervenciones se desprende una misma conclusión, que es también la que anima nuestra declaración: la crisis que vivimos no es solamente económica ni solamente institucional, sino una encrucijada que exige una respuesta política integral, capaz de convocar a fuerzas afines y de ofrecer, a la vez, democracia, integración social y modernización productiva. Ningún otro espacio del arco político argentino reúne, como el radicalismo, esa tradición y esa vocación. Nos corresponde, entonces, estar a la altura de la demanda social. 

En este artículo de Nuevos Papeles se pueden volver a ver las presentaciones completas: https://nuevospapeles.com/nota/radicales-estamos-a-tiempo-el-debate-de-los-especialistas/

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