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La noche más larga, oscura y dolorosa

Un 24 de marzo, hace 50 años, se iniciaba la última dictadura militar. Muchos argentinos creyeron que era una insurrección militar más de la larga serie iniciada en septiembre de 1930, que inauguró el círculo vicioso de la inestabilidad institucional y la violencia política en nuestro país, un ciclo que sería finalmente interrumpido con la instauración democrática liderada por Raúl Alfonsín en 1983.

Nadie hubiera aventurado que ese golpe de Estado fuera el que clausuraría la serie, entre otras cosas porque ese gobierno de facto abrió la puerta a la más grave y completa exhibición de la patología política de la Argentina del siglo pasado: la ajuridicidad, combinada con niveles aterradores de violencia nunca antes desplegados desde el Estado.