Otoño del 83: éramos tan jóvenes!!!!

En el tratamiento periodístico de los muy poco claros negocios con la República Bolivariana de Venezuela, en la edición de hoy Clarín publica una foto de hace casi treinta años.

Es cuando, desde la Juventud Radical, en  las Juventudes Políticas desarrollábamos acciones para limitar el campo de maniobra de la dictadura y abrir el sendero democrático. Se trataba, y ése era nuestro propósito, de ampliar los márgenes de legalidad para permitir que vastos contingentes, y no sólo la militancia activa contra el régimen militar, se incorporara a la acción política en los Partidos.

Creo recordar que la foto registra una conferencia de prensa en el Hotel Castelar, llamada para convocar a la Marcha que, un sábado por la tarde del Otoño de 1983, salió desde el Luna Park, pasando por la Avenida Córdoba y luego la 9 de Julio, y finalmente alcanzó la Plaza de los Dos Congresos por la Avenida de Mayo.

Esa marcha, y las que también se concretaron en varias ciudades capitales de Provincia, mostró el grado de movilización, organización  y unidad de los jóvenes radicales y sorprendió al mundillo político de la época que todavía descreía de la viabilidad de una propuesta radical.

En Argentina doscientos años no es poco tiempo

En los inicios de la década de los noventa, cuando la prensa del mundo analizaba las consecuencias de la implosión de la Unión Soviética,  leí la misma cita  atribuída a dos personas distintas: a Francois Furet, el académico francés experto en la Revolución de 1789, y al líder chino Den Xiaoping, el arquitecto del inicio de las reformas económicas en su país.

El concepto, que cito de memoria, decía  que “ doscientos años son insuficientes para analizar el impacto de la Revolución Francesa  en el desarrollo histórico”. 

Es probable que esa noción sea válida desde la perspectiva de un historiador francés y un dirigente político chino, pero no parece apropiada para el análisis del significado de la Revolución de Mayo en la Argentina y justifica el despliegue que, entre otros, Clarín, La Nación y Página 12 le dedicaron.

De lo que pude leer, uno de los trabajos que más  me atrajo fue el artículo que Daniel Larriqueta publicó  el pasado miércoles 5    donde afirma que Buenos Aires  “nutrida por la liberalidad, el cosmopolitismo, la riqueza y el sentido innovador” produjo una revolución diferente y que “ de ella deriva el formidable vigor de la Argentina, que se puso al frente de la vanguardia continental, abrió el cauce a nuestros abuelos inmigrantes, ofreció una gran tarea de educación e inclusión y formó una conciencia profunda que cuajó en que aún mucho después, en 1983, fuera también la Argentina la que encabezara en la región la reconstrucción de la democracia”