Ideas revisitadas

Crédito imagen: Maria Boehling para opensource.com

Foco Económico -el blog que editan Juan Pablo Nicolini, Sebastián Galiani y Andrés Neumeyer- recuperó recientemente una entrevista que me hizo Juan Carlos De Pablo en 2010 frente a un auditorio de estudiantes de Economía de la UCA. Si bien han pasado siete años, siento que hay elementos de ese diálogo que son vigentes para los desafíos que hoy afrontamos. Aquí transcribo algunos pasajes.

América Latina de principio de los ’80, gobernada por dictaduras, y la estrategia de Alfonsín 
En estos días [me refería a los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo, que tuvieron lugar el 25 de mayo de 2010] se vio la presencia, la visita o el mensaje, de varios presidentes de América Latina. No era ese el mundo -o la América Latina- que uno vivía o uno registraba en ese tiempo.

El 10 de diciembre de 1983, cuando asumió Alfonsín, sólo Colombia y Venezuela eran países democráticos en América del Sur. Argentina se convirtió en un islote democrático en medio de un océano de autoritarismo; y no casualmente un año más tarde Uruguay, Brasil, Paraguay en el 89, Chile… ¿Por qué digo no casualmente? Porque, y ahí hay una mirada estratégica, la conciencia era que no iba a haber democracia consolidada en la Argentina si no había democracia consolidada en la Región.

Alfonsín llevó adelante una política muy explícita para que, por ejemplo, en Chile, país con el que tenemos 5.000 kilómetros de frontera (creo que es la segunda frontera más larga del mundo), el intento de implantación de un movimiento guerrillero no tuviera asistencia internacional de uno de los polos en pugna en esa etapa de la Guerra Fría. Hubo un movimiento guerrillero que estuvo a punto de asesinar al presidente Augusto Pinochet en un atentado. ¿Por qué nuestra postura? Porque si había movimiento guerrillero en Chile, la represión y sus consecuencias iban a recaer sobre la Argentina, y entonces la democracia argentina iba a verse negativamente afectada.
Un gobierno nacional con alta adhesión popular pero trabado por la oposición en los gobiernos provinciales, el Congreso y los sindicatos
(...) el gobierno del presidente Alfonsín intentó incorporar capital privado a empresas públicas y para eso envió proyectos de ley al Congreso, y en el Senado eso no prosperó. Tal vez, y aprovecho para hacer una nota a pie de página, eso haya ten ido que ver con ese trípode de poder institucional que se dio en Argentina en el primer turno democrático: un gobierno presidido por alguien que gana la elección con más del 50% de los votos, pero con mayoría de gobernadores peronistas; un Senado peronista (de 1983 para acá el Senado siempre tuvo mayoría justicialista), y la CGT. Y por eso pasaron todas las cosas que pasaron.
La recuperación definitiva de la democracia a pesar de los obstáculos
Alfonsín había asumido con el compromiso, entre muchos otros, de dar vuelta la página de la historia de las interrupciones institucionales. Entonces, que hubiera habido una elección para elegir a un presidente que suceda a otro presidente elegido, era un hecho pocas veces visto en la Argentina. Que el nuevo presidente fuera de otro signo político que quien estaba en funciones, era la primera vez que ocurría en el siglo XX. Ese era el grado de inestabilidad política-institucional de la Argentina.

Alfonsín tuvo, no sólo los famosos 13 paros generales (sabemos las consecuencias que esto tiene en términos de reglas de juego y de señales para los tomadores de decisiones), sino también 3 intentos de golpe de Estado, y sin ir muy lejos, el último había ocurrido en diciembre de 1988, previo a ese mayo del cual hablamos, y en enero de 1989 hubo un copamiento a un cuartel militar. En este contexto los radicales teníamos que “cruzar la línea”. Alguien podrá decir: “se fueron 5 meses antes”, cuando la pregunta relevante no es por qué Alfonsín se fue 5 meses antes, sino cómo hizo para durar 5 años y medio en el contexto del cual estamos hablando.
El retroceso actual de la Argentina con respecto a países de la región debido en gran parte a la persistente debilidad institucional
[Recomiendo el libro de Carlos Nino], Un país al margen de la ley. Lo recomiendo vivamente para pensar las razones que pueden contribuir a entender el retroceso relativo de la Argentina. Esta clarísimo que la Argentina tuvo un retroceso relativo, me parece que está fuera de discusión, más allá de las cosas que se escucharon estos días, sobre si el primer Centenario fue una calamidad o no. Puede haber sido una calamidad visto con los ojos de hoy, pero si había corrientes inmigratorias esto ubicaba a Argentina, con respecto a otros países, en cierto posicionamiento relativo superior a otras naciones.

Entre las razones para pensar las causas que explican el retroceso relativo de la Argentina, para mí la debilidad institucional está en el centro de la escena. Debilidad institucional entendida como combinación de anemia estatal y anomia social; anomia de ciudadanos que no respetan las normas y anemia del Estado en términos de que, independientemente de la fracción del PBI que corresponde al gasto público, o cuánta es la presión tributaria, se trata de un Estado amorfo, sin capacidad para estar donde debe estar. El libro de Nino en mi opinión ayuda a entender mucho a la Argentina.
Los problemas económicos estructurales de la Argentina a resolver
La solvencia fiscal es indispensable. Es inimaginable cualquier iniciativa de política económica seria, sustentable, que no parta de la base de tener solvencia fiscal. Esto me parece definitivo.

También me parece definitivo que las posibilidades de superación de la crisis argentina están asociadas a su integración al mundo. Cualquier idea de supuesta “autarquía” es una idea descarriada.

En el análisis de los asuntos globales, hay dos procesos distintivos en la segunda mitad del siglo: la democratización y la globalización.

Sobre la globalización, ya una vez lo conversamos con Juan Carlos, se han escrito libros sobre su historia y puede situarse su origen 500 años atrás, con el descubrimiento de América, aunque ciertamente en las últimas décadas adquirió una velocidad y una impronta particular. Entonces, imaginar a la Argentina fuera de esas corrientes de comercio y producción globales es un despropósito. Pero si esto es así, el mundo tiene reglas. Pensar que uno puede ignorarlas, de nuevo es un error de otro tipo pero en la misma gama.

Y si tuviera que decir otra cosa más, recomendaría políticas activas de competitividad en todos los mercados.
Integración regional: empezar por recuperar la relación con Brasil 
En 1983 Argentina estaba en una peculiar situación con respecto al resto del mundo, porque no sólo veníamos del terrorismo de Estado y de incorporar la palabra “desaparecidos” al diccionario, sino que veníamos de una guerra desatada contra una potencia como Gran Bretaña, y veníamos de casi haber tenido una guerra con un país vecino, de manera que era necesario recuperar, o reconstruir, reputación internacional.

Ya señalé la concepción estratégica del gobierno de Alfonsín, según la cual debía haber democracia en la región para que la democracia en la Argentina no fuera afectada. Al respecto entre las cosas más importantes que podría señalar de esa administración, están los múltiples protocolos de integración que se firmaron con Brasil. Quizás lo más importante, y que tiene que ver con la discusión de estos días, es que Argentina les abrió a los expertos brasileros, y Brasil a los expertos argentinos, sus respectivos centros de investigación atómica. Esa idea de flujo de información y terminar con la lógica de la disputa y la competencia, me parece absolutamente decisiva y central. Ciertamente que, a lo largo del tiempo, ese impulso inicial tuvo muchas idas y venidas.

Uno de los protocolos que se firmaron tenía que ver con la producción conjunta de un avión comercial de bajo porte, utilizado en algunos países del Hemisferio Norte, que era concebido como un emprendimiento común Argentina-Brasil. Que la Argentina, durante la década de 1990 y por razones que no conozco (cuando digo que no conozco no estoy haciendo un juicio de valor, sino que efectivamente no conozco los fundamentos) dejó en la nada.

Así que para mí encontrar mecanismos de asociación es decisivo, en términos comerciales cuanta más fluidez y menores restricciones tengan el comercio, mejor.

Tal vez mi último comentario es que deberíamos preguntarnos hoy, luego de esta asimetría creciente en la evolución macroeconómica, política y de influencia internacional entre Brasil y nosotros; ¿cuánto tiempo más de paciencia estratégica va a tener Brasil con la Argentina? Ojalá que tenga mucho y ojalá que nosotros lleguemos a tiempo antes de que se les agote.
La importancia del acuerdo político entre partidos (sobre el tema escribí recientemente este artículo en la revista Movimiento 21)
(...) en 1987 el gobierno perdió la elección [renovación parcial de la Cámara de Diputados, gobernadores]. Según la antigua política de diálogo con los actores políticos, el diálogo fue posible porque el Partido Justicialista tenía una autoridad constituida, el presidente del consejo superior del partido justicialista era Antonio Cafiero, gobernador electo de la provincia de Buenos Aires. Entonces el presidente Alfonsín desarrolló una serie de diálogos, para encontrar acuerdos políticos, y cuando digo acuerdos políticos digo acuerdos entre los partidos.

¿Por qué entre los partidos? Por varias razones. Primero, un partido político tiene una perspectiva más amplia, que está más allá del eventual conductor y que refleja matices, y ese compromiso involucra a mucha gente. En segundo lugar, porque se supone que ese partido político es capaz de procesar las distintas demandas sectoriales, y no estar sólo expuesto a la suma de las demandas sectoriales, porque la referida suma excede, y mucho, las posibilidades.

En septiembre de 1987 el justicialismo ganó mayoritariamente las elecciones, quedando en manos del radicalismo sólo 3 jurisdicciones: la ciudad de Buenos Aires y las provincias de Córdoba y Río Negro. Fue posible llevar adelante acuerdos políticos entre el gobierno, el partido del gobierno y los otros partidos políticos con representación parlamentaria, porque el formato fue precisamente ese: diálogo entre los partidos políticos con representación parlamentaria.

(...) no es “nos juntamos y vemos que sale”, sino que hay una propuesta, que se discute y donde se asume el compromiso. Entre septiembre de 1987 y marzo de 1988 el Congreso votó la ley de coparticipación federal que todavía nos rige, la número 23.548. Ni antes ni después fue posible sacar una ley de coparticipación. Insisto: esto se logró con un Senado conformado con mayoría del justicialismo, en la cual las provincias más chicas eran en su mayoría peronistas, y eran las que eran mayoría de ese bloque de senadores justicialistas.

Segunda ley que se consiguió aprobar: la que le puso límites a la promoción industrial de las 4 provincias beneficiadas por el régimen conocido como el de la reparación histórica: San Juan, San Luis, Catamarca y La Rioja. Provincias que tenían peso decisivo en el bloque de senadores justicialistas. Y la tercera ley que se consiguió consensuar fue la de defensa, por la cual se terminaba el argumento de la hipótesis de conflicto y la doctrina de seguridad nacional.

Tres leyes que si no hubiera habido acuerdo político supra legislativo entre los partidos, difícilmente –por no decir casi imposible- hubieran sido aprobadas, por el tipo de intereses que afectaban en términos provinciales o sectoriales.

Entonces, trayendo la historia acá, si es cierto -como pienso- que habrá segunda vuelta, es posible que en esa segunda vuelta se establezca un acuerdo de naturaleza política, que genere las condiciones para coincidir acerca de que iniciativas deberán ser planteadas y aprobadas para afrontar los desafíos enormes que tiene la Argentina por delante.
Visión amplia y capacidad de persuasión: las claves de un dirigente político 
Pensar con esa visión amplia es absolutamente imprescindible. No alcanza con imaginar el programa, escribir el decreto, firmarlo y creerse que ya está. Casi les diría que para mí la palabra clave es persuasión, persuasión con otros sectores políticos, persuasión con sectores sociales, persuasión con formadores de opinión. Tener claro para dónde ir, ciertamente. No aplicar la idea de “juntarnos para ver qué hacemos”. Tener claro para dónde ir con solvencia técnica y profesional.
Qué implica ser representante de un partido político en el poder
(...) dentro de la Unión Cívica Radical trato de sugerir y de desarrollar que hay 2 conductas que deben ser evitadas en términos de posicionamiento del partido.

La primera es aquella que recomienda que como yo no estoy en el Gobierno me opongo siempre a lo que el Gobierno formula. Como declaración de principios, rechazo esa postura.

La segunda postura que rechazo es aquella que sostiene que la posición del partido tiene que ser de seguimiento de la opinión pública. Pienso, y lo digo muy respetuosamente en esta casa, que “vox populi vox Dei” es aplicable a las creencias religiosas, pero no admisible como guía para la acción política.

Creo que muchas veces la dirigencia política -en un sentido amplio-, y podría incorporar a muchos medios de comunicación social en el análisis,  actúan siguiendo algunas de las dos conductas que acabo de caracterizar y creo que esas acciones  contribuyen a restar densidad al debate público y, además, a afectar la calidad de la democracia.

La entrevista completa puede ser leída aquí en Foro Económico. La fuente original es el libro Política Económica en Condiciones Extremas de Juan Carlos De Pablo, Editorial Educa (2010).

4 opiniones en “Ideas revisitadas”

  1. Coincido totalmente , recien llego del almuerzo en el Grupo del Progreso , y oalabras mas o menos propuse esta posicion, Discuti con quienes cuestionan el acuerdo de la convencion de Gualeguaychu y con quienes especialmente en la Ciudad de Buenos Aires rimper con Cambiemos,Estoy que es impresindible ybacuerdi de Politica Publicas o hacer un pacto dentro del espacio –
    Felicitaciones Jesus u fuerte abrazo Jorge Ciarliero

  2. Gracias por el envío de la demoniacracia Argentina que quedó de la verdadera Democracia instaurada por Alfonsín única y sin precedentes!!! va a pasar a la historia como un ícono insuperable por los que le siguieron!!!

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