Emergencia y control: un balance de la AGN en 2020

Con el último Colegio de Auditores de 2020, a fin del mes pasado, se cerró un año que -con todos sus infortunios- puso de relieve el papel central que reviste el control de las cuentas públicas. En contextos de emergencia, la premura no puede afectar la transparencia y la fiscalización se vuelve aún más crítica.

Asumí formalmente como Presidente de la AGN el 17 de marzo. Dos días después se declaraba el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. Mi primer año al frente del organismo transcurrió, por lo tanto, de modo remoto.

Estas circunstancias -la necesidad de mayor control sobre la Administración Nacional y la obligación de llevar esta tarea desde un espacio de trabajo repartido en los hogares de cada uno de los empleados de la AGN- presentaron un gran desafío.

Mirando el año en perspectiva, en medio del drama que vivió no sólo la Argentina sino el mundo, creo que la AGN estuvo a la altura de las circunstancias y -con el meritorio esfuerzo de sus trabajadores- se obtuvieron resultados satisfactorios en términos de la misión constitucional del organismo de control externo de la Argentina.

El conjunto de medidas que impulsamos  -adecuación normativa, continuidad de las sesiones de Colegio de Auditores por videoconferencia y aprovechamiento de las herramientas informáticas, entre otras- permitieron que en 2020 se aprobaran 184 informes de auditoría, una cifra apenas inferior a la de 2019, año que no presentó impedimentos para la tarea.

Los informes aprobados por el Colegio de Auditores son públicos y pueden ser consultados en el sitio web de la AGN. Las auditorías que desde mi punto de vista merecen una mención especial, ya sea por su impacto en la sociedad o por la centralidad de la temática en el contexto actual, están resumidas y subidas a este blog. Destaco acá un informe especial que resulta particulamente oportuno, el primer relevamiento de sistemas informáticos del Estado Nacional que se hace en el país:

Todo lo que hicimos partió de la premisa del cuidado del personal, el principal activo de la AGN. Para prevenir los contagios, implementamos el aislamiento desde antes del primer decreto presidencial; proveímos al personal con un subsidio de informática para solventar los gastos del trabajo remoto; establecimos un Comité de Crisis, desarrollamos un protocolo COVID-19 y un micrositio en la Intranet para orientar al personal durante la pandemia; pusimos a disposición un gabinete psicológico; realizamos una gran campaña antigripal  que incluyó vacunación a domicilio para personas de riesgo. A estas medidas excepcionales, se sumó la instrumentación de la capacitación obligatoria de la Ley Micaela y las capacitaciones virtuales del Sistema Integral de Control de Auditoría y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El 2020 fue un año que llamó a compartir experiencias y en ese sentido fueron decisivos los intercambios con colegas de organismos internacionales y con organizaciones de la sociedad civil. Estos encuentros -todos ellos por videoconferencia, claro está- conforman un centro de recursos muy valioso para avanzar en un contexto inédito.

Encuentros destacados de 2020

Reuniones con mis pares regionales: Nelson Shack Yalta (Perú),  David Rogelio Colmenares Páramo (México), Jorge Bermúdez Soto (Chile).

Reuniones con organizaciones de la sociedad civil: Poder Ciudadano, Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia y Asociación Vecinos de la Boca.

Reuniones con la presidenta de Transparencia Internacional y representantes de la misión del Fondo Monetario Internacional.

"Los desafíos de la gobernanza frente al COVID-19", conferencia que dicté en el ciclo organizado por la OLACEFS.

Gobernanza pospandemia, ciclo que organizamos con la Comisión Técnica de Prácticas de Buena Gobernanza que presido en la OLACEFS: GPS para el progreso social, GPS para la integridad y GPS para las políticas públicas. 

“De crisis a oportunidad: ¿cómo pueden medidas fiscales abiertas y responsables en respuestas al COVID-19 contribuir a la implementación de la Agenda 2030?”. Realicé una intervención en el webinario organizado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas-UNDESA y la Encuesta de Presupuesto Abierto 2019-OPEN BUDGETS. 

"Nuestra salud en 2021: Convergencia necesaria para enfrentar las emergencias sanitarias, sin limitar el camino del Desarrollo Sostenible”, fui invitado a exponer en este conservatorio realizado por la Fundación HCV Sin Fronteras, Fundación Huésped, Todos Frente al Chagas y Salud para Todos Argentina.

Frente a un 2021 que, entrado enero, aún no permite visualizar con claridad el horizonte de normalidad, me parece importante refrescar las lecciones aprendidas en 2020 que allanan el camino para abordar las tareas del año en curso.

El Programa de Acción Anual 2021  incluye varios trabajos referidos al control de la gestión y los gastos de la pandemia, incluyendo la auditoría del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que tan necesaria resulta, como lo expresé aquí.  Además, a partir de que el gobierno argentino comenzó a procurar vacunas para generar inmunidad adquirida contra el COVID-19, a fin de diciembre incorporamos la auditoría de los contratos que se firman a tal fin.
Afrontamos un nuevo año de desafíos muy particulares, en el que debemos continuar priorizando la salud y la responsabilidad para contener la pandemia, a la vez que atendemos con todos nuestros recursos -y las lecciones aprendidas- a la mayor exigencia sobre la rendición de cuentas que viene de la mano de la emergencia.

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