El día que América Latina volvió a respirar democracia

Hace 35 años América Latina comenzó a respirar nuevos aires democráticos.

El 30 de octubre de 1983, con el triunfo electoral de Raúl Alfonsín, se terminó la dictadura en Argentina. En ese momento, nuestro país era un islote en un continente de autoritarismos. Alfonsín marcó el camino para que, en los años subsiguientes, Uruguay, Brasil, Paraguay y Chile también adoptaran formas de gobierno democráticas.

El reconocimiento a la figura de Alfonsín -muy presente en estos días de conmemoración de la elección del ’83- abarca a todo el espectro político y demuestra que la perspectiva histórica hace justicia a la enorme contribución de un líder político que priorizó los derechos humanos con valentía y a contramarcha de muchas corrientes de la época.

Estuve brindando mi visión sobre Alfonsín en la TV Pública (video arriba) y en Tarde para nada, el programa de radio de María O’Donnell:

También participé, ayer por a tarde, en la Asociación del Personal de los Organismos de Control (APOC) y a la noche en el programa de TV Los Leuco.

El lunes estaré en Cada noche, el programa de TV de Graciela Fernández Meijide.

 

 

4 opiniones en “El día que América Latina volvió a respirar democracia”

  1. Con el reconocimiento debido a Raúl Alfonsín me permito afirmar que la democracia no se ha podido desarrollar con plenitud en Argentina ni en hispano-luso-américa.

  2. Recuerdo el ultimo acto antes de las elecciones en la plaza de republica y el entusiasmo que deperto en mi corazon. Pense que al fin la patria comenzaba una etapa luego de un periodo de grandes fracasos. Todavia nos falta mucho pero ese comienzo no tengo presente en forma permanente. Tenemos momentos dificiles con este gobierno, sin embargo tengo esperanzas de un pais mejor

  3. cada vez valoro mas las figuras de Alfonsin e Illia, por sts espiritus democraticos, por su enorme honestidad, por haberles brindado toda su idoneidad al pueblo, a pesar de los palos en la rueda que le pusieron desde la oposicion salvaje, gracias a ambos por la democracia .
    quenos supieron dar.

  4. La figura de Alfonsin es tan, pero tan grande que a los presidentes que lo sucedieron les debería dar vergüenza por lo hecho. Alfonsin es más que el padre de la democracia, es un símbolo de onestidad, honradez y de cómo debe comportarse una persona que fue elegida para representar a los siudadanos. Los presidentes que lo sucedieron hacen más grande aún la figura de Alfonsin. Seguramente pasarán muchos años para que aparezca una persona con sus cualidades y sus miserias, espero que mis hijos la puedan ver.

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