En Argentina doscientos años no es poco tiempo

En los inicios de la década de los noventa, cuando la prensa del mundo analizaba las consecuencias de la implosión de la Unión Soviética,  leí la misma cita  atribuída a dos personas distintas: a Francois Furet, el académico francés experto en la Revolución de 1789, y al líder chino Den Xiaoping, el arquitecto del inicio de las reformas económicas en su país.

El concepto, que cito de memoria, decía  que “ doscientos años son insuficientes para analizar el impacto de la Revolución Francesa  en el desarrollo histórico”. 

Es probable que esa noción sea válida desde la perspectiva de un historiador francés y un dirigente político chino, pero no parece apropiada para el análisis del significado de la Revolución de Mayo en la Argentina y justifica el despliegue que, entre otros, Clarín, La Nación y Página 12 le dedicaron.

De lo que pude leer, uno de los trabajos que más  me atrajo fue el artículo que Daniel Larriqueta publicó  el pasado miércoles 5    donde afirma que Buenos Aires  “nutrida por la liberalidad, el cosmopolitismo, la riqueza y el sentido innovador” produjo una revolución diferente y que “ de ella deriva el formidable vigor de la Argentina, que se puso al frente de la vanguardia continental, abrió el cauce a nuestros abuelos inmigrantes, ofreció una gran tarea de educación e inclusión y formó una conciencia profunda que cuajó en que aún mucho después, en 1983, fuera también la Argentina la que encabezara en la región la reconstrucción de la democracia”

FUA

En la Ciudad de Santa Fé tuvo lugar el Congreso de la Federación Universitaria Argentina. Como viene sucediendo desde la instauración democrática en 1983, la Franja Morada renovó su condición de fuerza mayoritaria en el movimiento estudiantil de la Argentina. El acontecimiento constituye un dato esencial para la construcción de una propuesta de cambio con raigambre progresista en el país.

Patrimonialismo

Las actitudes de Mauricio Macri y Cristina Fernández en relación a los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo constituyen un buen ejemplo de acciones patrimonialistas por parte del Jefe de Gobierno y la Presidente de la Nación. El patrimonialismo, categoría analítica desarrollada por Max Weber, es la tendencia de un Gobierno o un partido político a considerar como propios los bienes públicos. Ambos deciden, como si se tratara de su propia casa, con quien compartir un acontecimiento que las multitudinarias presencias en los actos públicos les demuestran que es de todos.

Bicentenario como punto de partida

La UCR, el socialismo y el Gen produjeron una declaracion-del-bicentenario-2010-5-25 con motivo de la conmemoración de los doscientos años de la Revolución de Mayo, en lo que corresponde entender como el inicio de la construcción de una propuesta socialdemócrata moderna que desafíe la continuidad del populismo en la Argentina.

Enhorabuena!!

El Director de la Biblioteca Nacional cambió el nombre de la Hemeroteca que recordaba a un escritor que se preciaba de su antisemitismo. Este autor, condecorado por Franco y propagandista del Nazismo,  había dirigido la Biblioteca desde el golpe que destituyó a Yrigoyen hasta el fin del Gobierno de Perón en 1955. Una decisión acertada que debe ser reconocida. Hace más de quince años que con Walter Ceballos lo reclamamos en la Cámara de Diputados y, mediante un artículo publicado en Clarín, en el debate público.