Pinochet y la Política Argentina

El Embajador de Chile en el país renunció a su cargo luego de la controversia producida por sus declaraciones en las que afirmó que “ la mayor parte de Chile no sufrió la dictadura sino que, al contrario, se sintió aliviada”.pinochet

Estas apreciaciones ignoran los actos de violencia ejercidos desde el Estado autoritario presidido por Augusto Pinochet a partir de 1973, que llevó incluso al Papa Paulo VI a expresar a la prensa mundial su congoja por la “represión sangrienta”, a causa de los cuales alrededor de cinco mil personas recurrieran al auxilio de embajadas y organismos internacionales y que unas cuatrocientas cincuenta mil personas marcharan al exilio. Además, por cierto, de las más de dos mil víctimas del terrorismo de Estado identificadas por la Comisión  presidida por el Dr Raúl Rettig, prestigioso abogado de filiación radical que fuera Embajador en Brasil durante la Presidencia de Salvador Allende.

Ahora bien, la dictadura chilena tuvo, en sus extensos diecisiete años de vigencia, relaciones notoriamente diferenciadas con los distintos gobiernos de nuestro país: desde las  condecoraciones a Pinochet  y el inicio del Plan Cóndor durante el Gobierno Peronista hasta la ovación recibida en el tristemente célebre Estadio Nacional por el Dr Raúl Alfonsín cuando asumió el Gobierno democrático de la Concertación en 1989.

De esa sombra de Pinochet en la política argentina trata el artículo de mi autoría que publicó Clarín en ocasión de su muerte.

5 opiniones en “Pinochet y la Política Argentina”

  1. El susodicho embajador siempre fue un pinochetista consumado. Asumió con el cambio de presidencia chilena y al empresario Piñera ya le está pasando lo mismo que al hijo de empresario Macri. Hágase un favor Jesús: no revuelva más el caldero de los ’70, nada bueno puede salir de ahí.

  2. personalmente jesus rodriguez yo estoy muy de acuerdo con esa posicion critica hacia un funcionario chileno que con sus comentarios aparte de ofender a madres,abuelas o familiares de desaparecidos o solo a los que tenemos amigos en esa condicion y periodicamente nos preguntamos donde y porque. Otra es la situacion de los hermanos noble siento que si es verdad que los aman los familiares biologicos deberian respetar su opinion y no humillarlos mas.beatriz

  3. Discrepo con Beatriz sobre los Hnos Noble ( por llamarlos de algun modo) Hay que pensar tambien en los derechos de sus familiares biológicos a conocer la verdad y saber si son o no los hijos o nietos de quienes ellos querían tanto. No me asusta la aplicación de ley y normas a los poderosos que siempre las manejaron a su voluntad. Negociando, transando, corrompiendo u ocultando.

  4. Jesús, comparto el análisis que hiciste en el artículo y me parece muy atinado recordar la posición que tuvieron ciertos personajes en relación con Pinochet. Es más, en nuestro país se fomentó su figura sistemáticamente, referenciándola como la de un “militar honesto” a diferencia de “nuestros” militares: Pinochet los fusilaba abiertamente y no robaba, decían. Al punto que Mariano Grondona llegó a afirmar recientemente que se sintió decepcionado cuando supo de las cuentas secretas de Pinochet en Suiza. Pasé una eterna y gris adolescencia (como todos los que fuimos adolescentes durante esa época y sabíamos por distintas razones lo que pasaba) escuchando a algunos profesores alabar a Pinochet y añorar la presencia de alguien con su determinación para “hacer lo que debía hacerse”. En fin, que las declaraciones de Otero no han sido hechas desde el exabrupto, sino desde la confianza de que hay en Argentina un piso de simpatizantes con el ejemplo dictatorial chileno y porque en su país estas cosas pueden decirse con relativa impunidad, según el ámbito en que se expresen. Por suerte, a pesar de algunas voces nostálgicas que siguen murmurando alabanzas cada tanto, tenemos cierta aversión mayoritaria por Pinochet y lo que significa.

    Acerca de no revolver el pasado, en la fachada de la Universidad de Salamanca está grabada la frase de Unamuno: “Primero la verdad que la paz”. No porque una sea más importante que otra, sino porque la primera es condición necesaria de la segunda.

    Un abrazo.

  5. Hola: Es posible que hablar de ciertos asuntos del pasado sea, para algunos, un ejercicio improductivo, pero creo que todavia en nuestros países hay latencias autoritarias muy intensas. En otras palabras, no tendremos sociedades plenamente democráticas sino tenemos ciudadanos con actitudes y comportamientos democráticos. Y, por otra parte, la vigencia de los derechos humanos trasciende restricciones de fronteras o ideologías.

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