Fidel, antes y después del ’83

img_8193
Con el Presidente Alfonsín en el Aeropuerto de La Habana, Cuba, 1986.

Esta mañana, tras conocerse el fallecimiento de Fidel Castro a sus 90 años, estuve conversando con Omar Lavieri y Sergio Berenstein por Radio AM950 Belgrano. 

Así como Erich Honecker en Europa oriental, el personaje distintivo en nuestro continente durante la Guerra Fría, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la implosión de la Union Soviética, es Fidel Castro.

Signó a la América Latina de ese tiempo, pero su influencia en la región se fue reduciendo a partir de la ola democratizadora que se inició en Argentina en 1983 y que luego se expandió a todo el Cono Sur. El ascendiente de Castro se fue apagando hasta quedar casi circunscripto a la relación con la Venezuela de Hugo Chávez.

Fidel es el símbolo latinoamericano de la Guerra Fría. Su influencia cayó a partir de la democratización del continente.

El viaje de Raúl Alfonsín a Cuba -el primero realizado por un mandatario argentino- es interesante porque contribuye a marcar ese quiebre en la influencia de Castro en la región.

La Argentina del ´83 era un islote democrático en un continente de autoritarismos. Estaba sitiada por dictadores en Chile, en Uruguay, en Paraguay y en Brasil.

Alfonsín tenia una certeza estratégica: en la Argentina no habría una democracia estable a menos que esa fuera la forma de gobierno adoptada por el resto de los países de América Latina.

Aquella visita de 1986 fue impactante: en todo el recorrido del aeropuerto al centro de La Habana había gente con banderas argentinas saludando a Alfonsín.

Mientras tanto, en el Chile de Pinochet, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez -la organización militar colateral del Partido Comunista- desarrollaba una intensa acción armada y teníamos la convicción de que contaba con asistencia cubana. El FPMR había estado a punto de asesinar al dictador Pinochet en un fin de semana que terminó con una redada de gran cantidad de dirigentes políticos presos, entre otros, Ricardo Lagos.

Alfonsín llegó a Cuba con un objetivo muy claro: persuadir a Castro que la acción de la guerrilla en Chile afectaba negativamente a la incipiente democracia argentina. Castro lo comprendió y actuó en consecuencia.

La muerte de Fidel Castro me produjo sensaciones encontradas. Como adolescente, Fidel me resultaba un personaje atractivo. Pero después las lecturas y la acción política me llevaron a ver otras cosas.

Me representa cabalmente esa definición de Felipe Gonzalez cuando dice: dictadura, ni del proletariado.

Supe de la homofobia del régimen cubano, tuve conocimiento de la falta de vigencia de derechos humanos fundamentales y de la existencia de presos políticos.  A esa convicción me llevo la lectura de -entre otros- los siguientes libros que me marcaron de manera notable: Dulces Guerreros Cubanos, de Norberto Fuentes y El hombre que amaba los perros de Leonardo Padura. También corresponde destacar los libros de dos argentinos: Silencio, Cuba de Claudia Hilb y el de Abel Gilbert titulado Cuba de vuelta. Son libros no dogmáticos, no propagandísticos, no concesivos que me  ayudaron a entender el impacto para América Latina de la Cuba de Fidel Castro.

15 opiniones en “Fidel, antes y después del ’83”

  1. Caudillo feudal populista característico de la américa luso-hispana en su máximo exponente, como político brillante y capaz que no pudo superar las limitaciones económicas de la isla y su sociedad. Al carecer de la ayuda externa imprescindible, como los chinos libera de a poco la economía, sin perder el control férreo del gobierno, asegurado militarmente. La revolución costó muchas muertes, quizás asegure una transición pacífica, directiva post mortem de valor para los cubanos.

  2. Ante todo una opinión respetuosa.
    Además de poner con cierta liviandad la personalidad de Raul Alfonsin por encima de Fidel Castro, protagonista mundial en la segunda mitad del sio XX, me parece mucho y deberías despojarte de esa visión de ver al mundo partido en dos, ya superada en estos años.
    Sin desmerecer a Alfonsin para nada por su rol, me parece un personaje menor en ese escenario.
    Pregunto con buena onda. ¿realmente, esto es todo lo que tenés que decir acerca de Fidel Castro y Cuba?
    Pobre tu análisis.

  3. A mí me gustó! Coincido con la cita de Felipe González y, sobre todo, con el recuerdo de lo que significó la figura de Raúl Alfonsín, ante todo un DEMÓCRATA, que lideró en tiempos muy difíciles el retorno a la democracia, no sólo en nuestro país, sino también en la región.

  4. Fidel Castro y Raúl Alfonsín son dos grandes figuras latinoamericanas que tienen autonomía en la historia, como conductores indiscutibles que necesita ser transformado en beneficio del pueblo latinoamericano.

    En el caso particular de nuestro querido y admirado Raúl Alfonsín, nos ha dejado abierto el camino para ir construyendo un futuro promisorio, camino a la justica social, sin la cual no tendremos patria. El pueblo espera que los dirigentes encuentren el camino. Luchemos todos con el mismo anhelo.

    Cuando nos visitó Albert Einstein, a mediados del Siglo pasado, nos dejó señalado el camino. Le dijo a Reinaldo Vanossi -el padre de Jorge Vanossi-:”gracias Dr por vuestra compañía en éste pais magnífico que Ustedes tienen: solamente le tengo que decir que he notado, con preocupación, que Ustedes carecen algo fundamental para el mundo moderno: estar organizados, Argentina carece de organización” Claridad absoluta por parte de Einstein. Nos muestra el camino. Organización es “gestión de calidad”: muchos lo saben, pero por una molicie malsana, que hace a nuestra identidad, no se hace nada. CAMBIEMOS LA HISTORIA: NO DEBEMOS TENER MIEDO. SOBRE TODO PORQUE LA VERDAD NO EXISTE, NOS HA ENSEÑADO KARL POOPER. SOLAMENTE NOS QUEDA FALSEAR LAS PRETENDIDAS VERDADES Y, DE ESTE MODO, HACER CAMINO AL ANDAR, CAMINANTE NO HAY CAMINO, PERO SI VOCACION POR EL ENGRANDECIMIENTO DE NUESTRA QUERIDA PATRIA. UN GRAN ABRAZO A TODOS LOS RADICALES DEL PAÍS.

  5. Ya he sostenido que se hace necesario en nuestro país deslindar el rol que han tenido tanto Einstein como Raul Alfonsín. En el caso de Alfonsín el supo instalar en la Convención Constituyente de 1994, el sentido transformador de la reforma: porque sin justicia social para todos los argentinos no tendremos futuro. Gracias Raúl por el testimonio de grandeza que nos ha dejado tu mensaje y tu gran desempeño en dicha Convención. Un gran abrazo para todos los radicales. Gracias Jesus Rodriguez por tu gran dedicación a favor del pueblo argentino todo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *