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Opinión Política Sociedad U.C.R. Vale la pena

La huella democrática se presentó en la Feria del Libro

Un debate sobre la transición que lo cambió todo en nuestro país

Buenos Aires, mayo de 2025 

En el marco de la Feria Internacional del Libro 2026, la sala Alfonsina Storni reunió a diferentes protagonistas del debate político e intelectual argentino para presentar La huella democrática. Política y economía en el período 1983–1989, ensayo que escribimos con Alejandro Garvie, distinguido con el Premio de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas; editado y publicado por Eudeba. 

Los prologuistas, el historiador Natalio Botana y el economista Pablo Gerchunoff, ofrecieron las intervenciones de apertura y vale la pena resaltar algunas de las ideas centrales de cada uno.

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Sólo la historia puede curar los males de la memoria

Por Luis Alberto Romero

Publicado originalmente en el diario La Nación

La Argentina padece por una enfermedad de memoria. Hay un pasado que duele, ubicado en los años setenta, cuyos efectos, proyectados al presente, se hacen más sensibles con el tiempo. Esta memoria traumática, que hoy está a flor de piel, agudiza otros conflictos y nos impide pensar para adelante, en momentos en que más necesidad tenemos de tomar decisiones y formular proyectos. La solución pasará a la larga por la política. Pero el saber histórico puede ayudar a sanar los males de la memoria.

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Venezuela y los fantasmas del ’55

Por Loris Zanatta

Publicado originalmente en el diario Clarín

En el Ángelus del domingo, el Papa mencionó la crisis venezolana. Usó las palabras que un Papa suele pronunciar en tales circunstancias: condenó la violencia, se unió al dolor de las familias de las víctimas, pidió una solución pacífica. Finalmente, agregó una palabra rara en su léxico: una solución “democrática”, especificó.

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El contrato del Nunca Más ya no rige nuestra vida política

Por Roberto Gargarella

Publicado originalmente en el diario La Nación

Pertenezco a la generación del Nunca Más. Eso puede significar cosas distintas; destacaría dos: un compromiso irrevocable con el respeto a los derechos humanos y una adhesión irrenunciable al sistema democrático. Ésa fue, según entiendo, la (doble) lección que aprendimos en la transición democrática, mirando hacia atrás. La vivencia del horror llevó a que trazáramos un antes y un después diciendo: Nunca Más vivir en dictadura, Nunca Más violaciones masivas de derechos humanos. La idea de democracia allí en juego implica, como mínimo, elecciones libres, derecho a participar, derecho a manifestarnos, a pensar distinto, a protestar, a vivir conforme a los dictados de nuestra conciencia. La idea de derechos humanos, mientras tanto, nos refiere, ante todo, y a la luz de lo acontecido, a que no haya más tortura, a que no haya más disparos contra el que piensa distinto, Nunca Más persecución de las ideas “enemigas”.