Agotamiento

A 500 días de su partida, el kirchnerismo hace agua: debilidades políticas, económicas y estructurales. Los acuerdos con China en el contexto sudamericano. A 20 años del atentado a la AMIA.
Luego de que el mundial de fútbol atrajera la atención general, vuelven a quedar en el centro de la escena los problemas que lejos de solucionarse empeoraron en el último mes. Una investigación de de opinión pública reciente, sobre mil encuestados, recoge la evaluación que hacen los bonaerenses de la situación general del país. En mayo, el 35 por ciento la consideró negativa, el 41 por ciento regular, y el 24 por ciento positiva. En julio – y pese al furor del mundial – la opinión pesimista se agudizó: un 39 por ciento la evaluó negativa, un 39 por ciento regular, y un 22 por ciento positiva.
En el plano económico, la inflación vuelve a ser falsificada por el “nuevo Indec” – aún conducido por sus antiguos “dueños” – fogoneada por el aumento del déficit fiscal y una emisión monetaria que no se detiene. Vaya el dato de que dos tercios de los billetes circulantes son de 100 pesos, que han brotado de la Casa de la Moneda a un ritmo de 60 millones de piezas por día, en los últimos 45. El techo del impuesto a las ganancias licuó buena parte del aguinaldo y puso en alerta a la llamada CGT oficialista de Antonio Caló para subir el mínimo no imponible. La brecha cambiaria sigue sin resolverse y la pérdida de competitividad, sobre todo de las economías regionales, se profundiza. Y todo el andamiaje de la reestructuración de la deuda externa, montado en 2005 y 2010, peligra por la acción de los fondos buitres.
El empleo peligra, el salario real cae y la baja del consumo no encuentra un piso en la actual recesión. Apenas intentó el gobierno impulsar la compra de automóviles con un plan que trae más dudas que certezas a sus posibles beneficiarios. De hecho, hasta acá, no logró su objetivo.
Enfilado hacia su terminación, el kirchnerismo no tiene ni sucesor ni garantías de continuidad como modelo, por lo tanto se enfrenta a una retirada que propicia la desbandada de los peronistas – al fin y al cabo todos lo son – que al hacer cálculos miran hacia Daniel Scioli o a Sergio Massa como futuros líderes de la manada. En ese contexto los signos de debilidad son varios: el procesamiento de Amado Boudou indica que los operadores no pudieron obtener del juez siquiera algo de tiempo. Recordemos que, por el contrarlo, el vicepresidente se “cargó” al fiscal, al juez y al procurador general que lo investigaron allá por el 2011. El deterioro del poder oficial es notorio, sus pares en el Senado le han bajado el pulgar y prefieren al santiagueño Gerardo Zamora como maestre de las sesiones.
Tampoco pudo voltear a un fiscal con jurisdicción en dos barrios de la Ciudad de Buenos Aires, como José María Campagnoli, a quien hubo que restituir en su cargo luego de un verdadero papelón judicial. Aunque el verdadero objetivo enunciado como “democratización de la Justicia” está puesto hoy en la conformación de la Cámara de Casación, instancia a la que irán a parar las investigaciones de “los Campagnolis” que acorralarán a los funcionarios salientes. Ya nada es como en las épocas de superávit gemelos y poder a manos llenas con azotes de ira e infusión de miedo, sólo queda intentar asegurar la retirada.
Un reclamo
Con todos estos problemas a cuestas, desgastado y sin sucesor, cabe preguntarse por el protagonismo político de la oposición, ese sujeto estudiado por Gianfranco Pasquino, que tiene en las democracias mayoritarias, según el académico italiano, un cometido difícil cual es el de estar obligada a presentarse y actuar como alternativa. En ese sentido, el Frente Unen ha dado pasos importantes: se presentó en sociedad con antelación suficiente, formando una coalición competitiva y tiene definida con la PASO la forma de elegir sus candidatos. Sin embargo, aún resta afinar propuestas que le den mayor consistencia a una coalición esencialmente programática por encima de las particularidades de sus componentes.
Tal vez, esa demora reste el protagonismo que la oposición no peronista está llamada a tener en el trayecto hacia las elecciones nacionales de 2015. Sus precandidatos se expresan ante los problemas nacionales, pero no se ha formado ese cuerpo de propuestas que le ofrezcan al votante las razones para ser una alternativa, más allá de quines encabecen una lista.
De Roca a Boudou
Julio A. Roca (h) suscribió el pacto Roca-Runciman en la década del ’30, como un acuerdo comercial con Gran Bretaña que mantenía a la Argentina en el mercado financiero de la libra y acordaba privilegios comerciales para los productos ingleses, a cambio de seguir comprando materias primas argentinas.
Salvo el papel del vicepresidente actual, la historia parece repetirse, aunque ahora con China. Los acuerdos suscriptos por el presidente Xi Jinping, reproducen parcialmente ese pacto. Hasta la centralidad del ferrocarril se repite, como con los ingleses. Los chinos aportarán material rodante y vías para reconstruir el Ferrocarril Gral. Belgrano, en tanto que en vez de empréstitos financieros otorgarán un swap nominado en yuanes por el equivalente de 11.000 millones de dólares que de ninguna manera podrán ser contabilizados como reservas y que sólo servirán para pagar productos industrializados chinos.
La Argentina, para evitar las consecuencias perjudiciales del acuerdo Roca – Runciman, deberá ser capaz de ampliar su modelo de inserción que no se limite a comerciar productos primarios y profundizar el protagonismo de las cadenas de valor de la agroindustria y de ciertos nichos tecnológicos.
La participación de rusos y chinos en la construcción de las represas en Santa Cruz, será del mismo modo que en los ferrocarriles: los rusos aportarán las turbinas – su especialidad – y los chinos financiarán parte de la construcción que estará a cargo de un consorcio chino – argentino.
Como nota al pié, consignamos que la asignación de estos recursos a la construcción de dos represas en la provincia de Santa Cruz es totalmente arbitraria y sólo explicable porque es la provincia de los Kirchner. Ambos proyectos figuraban más allá del ranking 20 en la lista de prioridades hidroenergéticas. Peor aún, a los costos estimados para la obra total le falta agregar el de la extensa red de transporte necesaria para incorporar la futura electricidad a la red nacional.
Otras consideraciones sobre las nuevas relaciones con China muestran que no existe en Latinoamérica una posición común frente al gigante asiático. Por caso, el incorporación de China a la OMC se produjo luego de que reconocieran su condición de economía de mercado, Brasil, Argentina y más tarde Méjico en forma sucesiva y no como resultado de una política coordinada de los países de la región. Estos mismos tres países de Latinoamérica, no elaboran sus posiciones en forma conjunta como integrantes del G-20, siendo los únicos países que representan a la región en ese ámbito de decisiones estratégicas.
20 años de dolor
El acto por el aniversario del ataque terrorista a la mutual judía, mantuvo vivo el recuerdo y el renovado pedido de justicia por las 85 personas que fueron asesinadas el 18 de julio de 1994. Al calor de los últimos sucesos en torno al intento de esclarecer el hecho por parte del gobierno nacional, quienes encabezaron el acto exigieron que el Congreso derogue la ley que refrendó el memorando de entendimiento entre Argentina e Irán, ya considerado inconstitucional por la Cámara Federal.
La debilidad del gobierno también estuvo presente, justamente por la ausencia de funcionarios – sólo asistió el Ministro Alberto Sileoni – y por el tenor de las palabras del vicepresidente de la AMIA, Ralph Thomas Saieg.
Al dolor local se le suma el dolor en Medio Oriente por el recrudecimiento de la lucha armada entre Israel y los extremistas palestinos. A pocas semanas de que el Papa Francisco invitara a las máximas autoridades religiosas a orar por la paz en la región se ha desatado la violencia que ha dejado hasta hoy un saldo de 550 muertos palestinos y 25 israelíes en un conflicto que al decir de Daniel Baremboim, no tiene solución.

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