Ministra Garré, Diputado Kunkel y La Leyes Antiterroristas de Perón y Cristina Kirchner

peronvelatoriogay En las vísperas de Navidad el Congreso aprobó una iniciativa remitida por el ejecutivo conocida conocida como la Ley Antiterrorista. El pronunciamiento del Comité Nacional de la UCR fue coincidente con otras expresiones como las de Carta Abierta, del CELS y del Ministro de la Corte Raúl Zaffaroni que las calificó como “un disparate”.

En otro verano, el de 1974, a días del ataque guerrillero a la unidad militar de Azul, el Gobierno del General  Perón conseguía que otro Congreso dominado por el oficialismo también sancionara reformas -con las mismas ambigüedades, laxitud e imprecisiones que ahora- al Código Penal ampliando las penas a quienes incurrieran en actos terroristas.

En aquella oportunidad, un grupo de legisladores justicialistas encuadrados en la JP anunció su oposición a la “legislación represiva” y concurrió a una reunión con el Presidente en la residencia de Olivos para discutir el tema. El General Perón los recibió con las cámaras de televisión junto a, entre otros, el súper ministro de su gobierno y cofundador de las AAA, José López Rega.

El contenido de la reunión no tiene desperdicio (1). Luego de recibirlos con un seco “ Muy bien señores, ustedes pidieron hablar conmigo: los escucho. De qué se trata?”. Un diputado, luego de reclamar mayor debate, advierte que “ la asociación ilícita podría venir por el solo hecho de estar agrupado en una asociación que no está legalmente reconocida. Como puede suceder con una agrupación que recién se integra en un sindicato o en una agrupación de base política”. Perón lo interrumpe: “Pero todo eso es competencia de los jueces. Nosotros no podemos hacer de jueces. El delito lo configura el juez. Todo aquel que se asocie con fines ilícitos configura el delito”.

Hacia el final de la reunión Perón, en medio de un largo párrafo sobre la Cuarta Internacional, pronuncia una frase tremenda y reveladora que estremece leerla aunque hayan pasado casi cuarenta años: “¿ Y nos vamos a dejar matar? … Ahora bien, si nosotros no tenemos la ley, en una semana se termina todo esto, porque formo una fuerza, lo voy a buscar a usted y lo mato, que es lo que hacen ellos…Si no tenemos la ley, el camino será otro; y les aseguro que puestos a enfrentar la violencia con la violencia, nosotros tenemos más medios posibles para aplastarla, y lo haremos a cualquier precio, porque no estamos aquí de monigotes”.

Y remata:¨”Si no hay ley, fuera de la ley también lo vamos a hacer y lo vamos a hacer violentamente. Porque a la violencia no se le puede oponer otra cosa que la propia violencia. Eso es una cosa que la gente debe tener claro. Lo vamos a hacer, no tenga la menor duda”.

La reunión termina con un legislador que se despide diciendo: “ Lo que queremos es señalarle y ratificarle, con toda la fuerza que tenemos, que estamos totalmente junto a usted como integrantes del Movimiento Peronista y junto al pueblo”.

La historia que sigue carece de linealidad. Hubo ley pero también violencia. Según Pilar Calveiro en su libro Política y/o violencia, entre Mayo de 1974 y Marzo de 1976, hubo 6749 hechos armados que segaron 2300 vidas. También, algunos de los legisladores que concurrieron a la reunión en Olivos renunciaron a sus bancas con un documento público.

La historia no necesariamente debe repetirse. Para evitarlo, sería apropiado que dos destacados dirigentes del Gobierno de Cristina Kirchner – que integraban el grupo de legisladores se oponían a la norma en 1974-  nos expliquen las razones que justifican que en este año 2012 no haya motivos para  volver a estremecernos.

 

(1) Extraído de la publicación de la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación citada por J B Yofre en El Escarmiento. Editorial Sudamericana. 2010