CFK a Boudou: “Guarda con lo que hacés”

boudou-y-cristina (1) Con esa frase se dirigió la Presidente a Boudou cuando anunció su licencia por  enfermedad . Hoy, el affaire Boudou no deja de producir novedades y está llamado a constituirse, cada día más, en un asunto político de creciente relevancia.

El relato del Vicepresidente en el Senado el jueves pasado tuvo, además de descalificaciones como indica el manual de procedimientos K para estos casos,  acusaciones de intentos de coimas no presentadas en los tribunales y denuncias de conspiraciones, cuándo no, de las corporaciones enfrentadas al modelo.

Sin embargo, lo que faltó en el relato oficial, además del adjetivo destituyente fueron datos precisos que pudieran aclarar o desmentir  las informaciones que se acumulan sobre el asunto.

En el diario La Nación del viernes pasado el periodista Martín Rodríguez Yebra escribió una lista, seguramente provisoria, de los temas ignorados por el Vicepresidente. Estas son las preguntas que se formula el periodista:

Es normal que Katya Daura, presidenta de la Casa de Moneda y funcionaria de confianza del vicepresidente, hubiera recomendado subcontratar a la ex Ciccone para imprimir billetes de 100 pesos sin constatar quiénes eran los verdaderos dueños de la imprenta? ¿Por qué le parece tan grave a Boudou la contratación directa de Boldt para el juego bonaerense y no que la Casa de Moneda le entregue la confección de dinero sin licitación a la nueva Ciccone?

Y además, ¿por qué no denunció hasta este momento de zozobra política personal que el gobierno kirchnerista bonaerense entrega multimillonarias concesiones de juego de azar sin llamar a concurso?

¿Por qué Boldt le habría ofrecido a Boudou en marzo de 2011 una coima para “arreglar”, como denunció ayer? ¿Arreglar qué? ¿Hablaba de algo relacionado con la operación de Ciccone? Si era así, ¿por qué lo iban a ver a él? ¿Y por qué tardó un año en revelar ese delito?

¿No reparó antes en que el abogado al que acusó de haberle sugerido en 2009 maniobras impropias para tener buenas relaciones con los jueces federales es del estudio jurídico de la familia del actual procurador general de la Nación, Esteban Righi? Un despacho que defendió y defiende a funcionarios nacionales.

¿Cómo es que creía que el juez Daniel Rafecas “quería ayudar” y ahora lo denuncia con términos durísimos porque aceptó que se hiciera el allanamiento a su casa?

Si tan grave le parece que la prensa se entere de medidas judiciales bajo secreto de sumario, ¿cómo conoció tantos detalles, como los que describió ayer, de las declaraciones en los tribunales de un ejecutivo de Boldt y del lobbista que lo desmintió?.

En Página 12 de hoy, por su parte,  revela que el caracterizado como integrante  clave de la maniobra mafiosa pasó de asesor  de Daniel Scioli en su primer mandato como Diputado en 1997, luego de ser funcionario durante tres años en las administraciones justicialistas en  la Ciudad de Buenos Aires, a integrante del Directorio de la empresa.

Aclara, por si hiciera falta, Verbitsky: “No es el hombre de Boldt que se relaciona con el gobernador Scioli, sino el asesor de Scioli que deviene director y accionista de la empresa luego del ascenso de su empleador a la Casa de Gobierno provincial, en 2007”.

En esa misma nota H Verbitsky, un periodista bien informado, escribe que “las palabras de Boudou fueron aprobadas por CFK antes y después de la conferencia de prensa”.

Importa el dato porque, aunque no haya sido una conferencia de prensa, confirma que la estrategia de Boudou de buscar que su destino personal sea visto como indisoluble al de la Presidente hasta ahora, a estar por el silencio de Cristina Kirchner, es efectivo.

La pregunta relevante no es por qué sino hasta cuando?

La Palabra de Boudou ¿Es la del Gobierno?

ESCUCHA-BOUDOU-PARTIDARIO-QUEJAS-EMPRESARIOS_CLAIMA20110414_0018_4 Hasta hoy las implicancias del caso Ciccone estaban limitadas a una causa judicial que tenía, como no podía ser de otra manera, interés público y que los medios de comunicación reflejaban.

Las respuestas del Gobierno a las novedades del trámite judicial se  reducían a sonrisas socarronas del Vicepresidente, sobreactuadas presencias suyas en actos oficiales y espectáculos artísticos,  inoportunas suspensiones de viajes oficiales al exterior y  muy dosificadas declaraciones en medios del dispositivo de comunicación gubernamental.

Pero hoy, con el monólogo anunciado como conferencia de prensa del vicepresidente, el caso dejó de ser judicial para adquirir la relevancia de un evidente asunto político de gran calado y con derivaciones inevitables.

Ello es así tanto no solo por lo que omitió,  por caso explicaciones de su involucramiento directo en el trámite de la AFIP a pesar del dictamen contrario del Director de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía, sino también por lo que dijo.

El Vicepresidente informó al país que en tres oportunidades recibió insinuaciones que no denunció, de un estudio de abogados al que se haya vinculado el Procurador General – cabeza del órgano extra poder del cual dependen todos los fiscales de la Nación- para interceder en causas que lo involucraban en los Tribunales Federales.

El Lic. Boudou también nos anotició que el Presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, en su momento titular de la Corporación Puerto Madero -ente integrado por la Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires en la cual se desempeñara como Director Iván Heyn- le propuso  y tampoco denunció “que ponga el número” para resolver la controversia entre Boldt y Ciccone.

Como si fuera poco, acusó al Juez que investiga la causa de comportarse como “una agencia de noticias” y de formar parte del “intento de atacar la voluntad popular”. También insinuó que el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires “favorece a integrantes de la mafia” y que por ello la Legislatura provincial formalizó por iniciativa de la bancada oficialista un pedido de informes al Gobernador.

Parece claro que, con sus declaraciones de hoy en el Senado, el Vicepresidente decidió intentar que su destino personal esté indisolublemente asociado al del  propio Gobierno.

Es evidente que cuando Boudou arremete contra otros funcionarios, involucra en el desarrollo de su causa a integrantes de otros poderes del Estado y la vincula a responsables políticos de otras jurisdicciones con el argumento preferido del relato oficial  – la “mafia mediática”- pretende  encadenar su destino personal inmediato al del resto del Gobierno.

Por eso, ahora si el Gobierno tiene la palabra