“Guerra a las Drogas”: Derrota previsible

El dos de Junio pasado, en el Hotel Waldorf Astoria de New York, la Comisión Global de Políticas de Drogas realizó una Conferencia de Prensa reclamando un sustancial cambio en el paradigma de la política de drogas a escala mundial.

Esta comisión está integrada, entre otros, por el ex Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan; por el Primer Ministro de Grecia y Presidente de la Internacional Socialista George Papandreou; por los ex Presidentes de Brasil, Colombia y México, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, respectivamente, y por el ex Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Paul Volcker.

El Informe de la Comisión se plantea la actualización del debate en el seno de las Naciones Unidas ya que el régimen internacional que regla el tema se sustenta en la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, la Convención sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971 y la Convención contra el Tráfico Ilícito de Drogas Narcóticas y Sustancias Psicotrópicas de 1988.

La proposición de replantear el tema se basa en que el principal resultado negativo de la política, según el último Informe Mundial sobre Drogas de la Oficina de las Naciones Unidas sobre Droga y Crimen, es la creación de un mercado negro controlado por organizaciones criminales que produce incrementos enormes en los niveles de violencia, al tiempo que corrompe las instituciones y transforma a millones de habitantes de barrios pobres en rehenes de redes delictivas.

A su vez, a nivel  regional, el Informe de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia propicia un nuevo paradigma sustentado en tres directrices:

1. Tratar el consumo de drogas como una cuestión de salud pública.

2. Reducir el consumo mediante acciones de información y prevención.

3. Focalizar la represión sobre el crimen organizado

Parece claro que el modelo actual de política de “guerra a las drogas”, basado en prejuicios y temores, ha fracasado y que la solución de largo plazo para el problema de las drogas ilícitas pasa por la reducción de la demanda en los principales países consumidores. Y, para ello, es necesario que el problema de las drogas sea debatido frontalmente – a través de discusiones, debates, estudios e investigaciones- en cada país y en el conjunto de la Región. Los Documentos e Informes de la Comisión son, sin duda, un primer paso serio y documentado en la dirección correcta.

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