Chávez, los Derechos Humanos y el Mercosur

1201_cristina_chavez_g_tel.jpg_687088226 La Asamblea Nacional de la  República Bolivariana de Venezuela votó afirmativamente una propuesta gubernamental para estudiar la salida de Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Los cuestionamientos del Gobierno de Chávez al desempeño de la CIDH no son nuevos y tienen un antecedente importante en el Informe que la Comisión produjo sobre la situación de los Derechos Humanos en Venezuela a fines del año 2010.

El Informe, que dictamina  que en Venezuela se atenta contra la Democracia y los Derechos Humanos,  pudo realizarse a pesar que, desde el año 2003,  el Gobierno de Chávez viene impidiendo  la visita de la Comisión al país. Ese procedimiento de visitas en el terreno es algo que ha distinguido  el trabajo de la Comisión en los alrededor de 90 informes que ha realizado en diferentes países y circunstancias desde su creación, hace más de cincuenta años.

En los últimos años pude visitar Venezuela en varias oportunidades. En ocasiones  integrando la misión  de análisis de la situación política del país de la Internacional Socialista  y,  también,  como observador a las elecciones legislativas  y a las elecciones abiertas  de la coalición opositora, a principios de este año, donde masivamente surgió la candidatura de Henrique Capriles como candidato a Presidente para enfrentar a Chávez en la elección de Octubre de este año. En esas visitas comprobé la desnaturalización del sistema democrático y el impacto que el populismo político y el facilismo económico tienen en una sociedad con muchas asignaturas pendientes a pesar del “boom” petrolero.

Ahora bien, la iniciativa del Gobierno de Chávez de negarle competencia a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tiene implicancias de otro tipo y que alcanzan a nuestro país. Ello es así porque La concreción de esa iniciativa embiste contra el espíritu del Mercosur ya que, por el Protocolo de Asunción para Derechos Humanos del año 2005, los países miembros   se comprometen a la promoción y protección de ellos. En  efecto, en los fundamentos de dicho instrumento los países reafirman los principios y normas contenidas en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y, en el artículo séptimo de la parte dispositiva, determinan que el presente Protocolo es parte integrante del Tratado de Asunción.

Es de esperar, por muchas razones, que el Gobierno de Chávez no avance en su propósitos y que el Gobierno de Cristina Kirchner se esfuerce en disuadirlo. En primer lugar porque la defensa y promoción de los Derechos Humanos no debe reconocer fronteras y ,en segundo término, porque si lo hiciera afectaría, aún más de lo que está, al Mercosur .

Por último, y no menos importante, porque los Argentinos de bien tenemos una deuda histórica con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA  que, cuando la dictadura asolaba nuestro país, nos visitó y produjo un Informe que constituyó un punto de inflexión en la lucha por la recuperación de la Democracia.

CFK a Boudou: “Guarda con lo que hacés”

boudou-y-cristina (1) Con esa frase se dirigió la Presidente a Boudou cuando anunció su licencia por  enfermedad . Hoy, el affaire Boudou no deja de producir novedades y está llamado a constituirse, cada día más, en un asunto político de creciente relevancia.

El relato del Vicepresidente en el Senado el jueves pasado tuvo, además de descalificaciones como indica el manual de procedimientos K para estos casos,  acusaciones de intentos de coimas no presentadas en los tribunales y denuncias de conspiraciones, cuándo no, de las corporaciones enfrentadas al modelo.

Sin embargo, lo que faltó en el relato oficial, además del adjetivo destituyente fueron datos precisos que pudieran aclarar o desmentir  las informaciones que se acumulan sobre el asunto.

En el diario La Nación del viernes pasado el periodista Martín Rodríguez Yebra escribió una lista, seguramente provisoria, de los temas ignorados por el Vicepresidente. Estas son las preguntas que se formula el periodista:

Es normal que Katya Daura, presidenta de la Casa de Moneda y funcionaria de confianza del vicepresidente, hubiera recomendado subcontratar a la ex Ciccone para imprimir billetes de 100 pesos sin constatar quiénes eran los verdaderos dueños de la imprenta? ¿Por qué le parece tan grave a Boudou la contratación directa de Boldt para el juego bonaerense y no que la Casa de Moneda le entregue la confección de dinero sin licitación a la nueva Ciccone?

Y además, ¿por qué no denunció hasta este momento de zozobra política personal que el gobierno kirchnerista bonaerense entrega multimillonarias concesiones de juego de azar sin llamar a concurso?

¿Por qué Boldt le habría ofrecido a Boudou en marzo de 2011 una coima para “arreglar”, como denunció ayer? ¿Arreglar qué? ¿Hablaba de algo relacionado con la operación de Ciccone? Si era así, ¿por qué lo iban a ver a él? ¿Y por qué tardó un año en revelar ese delito?

¿No reparó antes en que el abogado al que acusó de haberle sugerido en 2009 maniobras impropias para tener buenas relaciones con los jueces federales es del estudio jurídico de la familia del actual procurador general de la Nación, Esteban Righi? Un despacho que defendió y defiende a funcionarios nacionales.

¿Cómo es que creía que el juez Daniel Rafecas “quería ayudar” y ahora lo denuncia con términos durísimos porque aceptó que se hiciera el allanamiento a su casa?

Si tan grave le parece que la prensa se entere de medidas judiciales bajo secreto de sumario, ¿cómo conoció tantos detalles, como los que describió ayer, de las declaraciones en los tribunales de un ejecutivo de Boldt y del lobbista que lo desmintió?.

En Página 12 de hoy, por su parte,  revela que el caracterizado como integrante  clave de la maniobra mafiosa pasó de asesor  de Daniel Scioli en su primer mandato como Diputado en 1997, luego de ser funcionario durante tres años en las administraciones justicialistas en  la Ciudad de Buenos Aires, a integrante del Directorio de la empresa.

Aclara, por si hiciera falta, Verbitsky: “No es el hombre de Boldt que se relaciona con el gobernador Scioli, sino el asesor de Scioli que deviene director y accionista de la empresa luego del ascenso de su empleador a la Casa de Gobierno provincial, en 2007”.

En esa misma nota H Verbitsky, un periodista bien informado, escribe que “las palabras de Boudou fueron aprobadas por CFK antes y después de la conferencia de prensa”.

Importa el dato porque, aunque no haya sido una conferencia de prensa, confirma que la estrategia de Boudou de buscar que su destino personal sea visto como indisoluble al de la Presidente hasta ahora, a estar por el silencio de Cristina Kirchner, es efectivo.

La pregunta relevante no es por qué sino hasta cuando?

Hacerse Cargo

toto de macri y cristina La tragedia de Once revela la pobreza de las políticas públicas del peronismo. Negación de la responsabilidad y victimización: la estrategia de la soberbia. Pérdida de rumbo ante la crisis energética, el ajuste y la impugnación social. La tirria de la presidente con los docentes. Guillermo Moreno consolida su mando en la economía.

¿Alguien puede imaginar al destituido Jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra diciendo que la tragedia de Cromagnon era responsabilidad de “jóvenes descontrolados que hacían pogo con bengalas”? No, de ninguna manera. Tal vez porque no ostentaba el 54% de los votos que parecen eximir al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner de cualquier responsabilidad ante la flagrante ausencia de políticas públicas sobre energía, transporte, educación y seguridad. O, tal vez, porque el ahora legislador de la Ciudad de Buenos Aires lidiaba con un electorado algo más sofisticado que el que sostiene al kirchnerismo en el poder desde hace ocho años.

Una consecuencia de esa falta de políticas es la muerte absurda de 51 personas al estrellarse un tren abarrotado de personas contra el para choque de la terminal de la estación terminal de Once. La sandeces que dijo el –rápidamente ex – Secretario de Transporte Pablo Schiavi en la conferencia de prensa, le fueron dictadas o inducidas como continuación de una estrategia del “relato” oficial que reta a los ciudadanos por comportarse mal o en forma inconveniente. Una semana antes del suceso, el segundo spot publicitario de la tarjeta SUBE trató a los argentinos de “dejar todo para último momento”, como si el plazo perentorio y la forma lamentable de gestionar la tarjeta –promocionada como un antídoto contra el tarifazo en ciernes – hubiera sido una decisión planificada y no una medida extemporánea de este gobierno desconcertado. La ministro de seguridad Nilda Garré excusó la impericia de las fuerzas de seguridad, que “olvidó” en un vagón del fatídico tren 3772, el cuerpo sin vida de un joven, porque el mismo “viajaba en un lugar indebido”.

Por su parte, los posteriores comportamientos conocidos del kirchnersimo, los mismos que ocurrieron cuando Cromagnon y el accidente de la mina de Río Turbio, buscan despegar de responsabilidad a quienes tienen la obligación de controlar –si la empresa es concesionada- o de gestionar correctamente, si la empresa es estatal. La consigna es no pagar un céntimo de costo político y el mejor obrar es el silencio.

El rol de víctima es otro que parece haber elegido reforzar la presidente, aún aferrada al luto riguroso, presentándose el Estado nacional como querellante en la causa del tren de Once. Luego, al igual que con otros temas, el “relato” oficial verá en la quita de la concesión, la nacionalización y otros, la solución al problema. Como con Aerolíneas Argentinas, que pierde 2 millones de dólares por día, pero no se nota porque ningún avión se ha estrellado aún. El fondo del problema es la falta de políticas públicas serias, consistentes y duraderas para satisfacer las necesidades de los ciudadanos de este país.

En el sentido de este momento disparatado de la política oficial, la frutilla del postre es el viaje del Super Secretario Guillermo “IAPI” Moreno hacia Angola, en un chárter variopinto de 360 personas en el que viaja el administrador de la feria “La Salada”, Jorge Castillo, para “transferir el know-how” de un negocio basado en el trabajo negro y la evasión fiscal. Esperemos que Moreno no traiga a cambio el know-how del presidente José Eduardo Dos Santos que desde 1979 ocupa el máximo cargo y no tiene miras de dejarlo.

Es claro que Moreno viaja a Angola, segundo productor petrolero de África, con la intención de paliar el déficit energético argentino, aumentando los 200 millones de dólares de intercambio actual, para acercarse a los 1200 millones de Brasil. Veremos cómo le responde el “compañero” Dos Santos, en un “viaje histórico” – en palabras de un siempre exultante Moreno.

En la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso el discurso la presidente, bolivariano en extensión, con profusión de datos – no todos veraces – e inflexiones emotivas, señala la reafirmación de su personalidad política, a la que busca diferenciar de su extinto marido en muchos aspectos. De esos rasgos hay algo que sobresale: Néstor Kirchner lanzaba golpes, pero sabía retroceder, la presidente no parece tener freno una vez que toma envión sobre un asunto, tal como cuando durante el revés en el conflicto por “la 125”, en el que se dice, que Cristina Fernández amagó con renunciar y Néstor la detuvo.

Medidas a medias

La “sintonía fina” está estancada. Del apuro por generalizar la tarjeta SUBE se pasó a la prórroga indefinida del nuevo cuadro tarifario en el que el colectivo cuesta la mitad que el subterráneo, en la Ciudad de Buenos Aires. De la amenaza de nacionalización de YPF a la balcanización de ese conflicto, ahora delegado en manos de los gobernadores petroleros. Y la orden de no comprar productos ingleses ha recibido una dura réplica, ya no de Gran Bretaña, sino de la Unión Europea, un grueso revés de la política exterior del país.

El tema que parece más acuciante para el peronismo gobernante es el energético. La presidente dijo durante la apertura de sesiones ordinarias que “si no fuera por el aumento de importaciones de combustibles, la balanza superavitaria hubiera llegado a 15 mil millones de dólares”, remedando la frase popular aquella de “si me abuela tuviera ruedas…” y soslayando que el esfuerzo denodado por mantener los precios internos aislados de los externos es una tarea cada vez más difícil, bajo las actuales condiciones de déficit creciente.

La presidente reiteró sus reclamos por la escasa producción de crudo de YPF, sin tener en cuenta que los precios internos no son atractivos para tales inversiones, y con alguna información inexacta. Lo mismo ocurre con el gas. Producido en la Argentina recibe una remuneración 2,7 dólares promedio el millón de BTU; 10,78 dólares se paga el que se trae de Bolivia; y un promedio de 15 dólares el millón de BTU a los barcos cargados de gas licuado que se traen de Trinidad y Tobago.

La nueva edición nacional de “la guerra del petróleo” tiene así dos demonios: YPF y, en menor medida BP. El clima hostil sobre el primero motivó un llamado directo del Rey Juan Carlos a la Casa Rosada y la blitz visita del Ministro de Industria español, José Manuel Soria al Poder Ejecutivo. En tanto que la segunda sufrió la exclusión de la convocatoria de ENARSA para importar gas este año, en línea con el boicot a productos británicos, empresa que ya tiene adjudicados cinco barcos para este año. Dicha licitación pretende comprar a 13 dólares el millón de BTU.

El Ministro Julio De Vido tiene pensado reunir a los gobernadores de las nueve provincias que integran Organización Federal de los Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi), para delinear los pasos a seguir en este minué inflamable.

 

Macri descubre los subterráneos

No puede negarse que Mauricio Macri aprende. Primero descubrió que la política no es como una empresa. Ahora descubrió que ese hormigueo que hay bajo la Avenida de Mayo lo produce un tren que hace casi cien años va del puerto hacia el oeste.

Su primera campaña política prometía la construcción de kilómetros de subterráneos. Inauguró la ya iniciada línea “H” y otro par de estaciones. Nada más. Casi tan pobre como los casi 700 kilómetros de vías que la presidente dice que se tendieron merced a la política ferroviaria del kirchnerismo; una migaja si se considera que alguna vez el tendido total era de más de 47.000 kilómetros.

El juego del gobierno nacional de traspasarle el subte se ha convertido en un verdadero culebrón vergonzoso del que los usuarios son rehenes. Las constantes chicanas del kirchnerismo, luego de firmar el acta compromiso de traspaso, motivaron a que el Jefe de Gobierno se plantara para rechazar ese “fierro caliente”, aunque ya se encargó de aplicar un ajuste del que nadie va a dar marcha atrás.

El papel de Macri en sucesivas conferencias de prensa, desnudaron su poca cintura política y una rara ineptitud mediática, aspecto que siempre es cuidado.

En toda esta escaramuza se delinea la intencionalidad del kirchnerismo de instalar a Mauricio Macri como el referente de oposición para el 2015. Así, los primeros aparecerían como una alternativa de izquierda, mientras que el segundo lo haría por derecha. Si bien estos clivajes tienen poco asidero en la realidad, por lo menos, si tenemos en cuenta el discurso de la presidente en el que fustigó a los docentes con las mismas palabras y argumentos que utilizara Macri en su lidia con los sindicatos de maestros de la ciudad.

Esa alocución, la definición por decreto de la paritaria docente nacional y los paros desproporcionados en la provincia de Buenos Aires liderados por SUTEBA, son un capítulo más de la larga batalla personal que la presidente arrastra con ese gremio desde la provincia de Santa Cruz. Como en otros asuntos, la política de educación sigue relegada, porque más allá de la remuneración de los maestros, colocarse al frente de un aula de un establecimiento secundario del primer cordón bonaerense es una experiencia límite.

Ministra Garré, Diputado Kunkel y La Leyes Antiterroristas de Perón y Cristina Kirchner

peronvelatoriogay En las vísperas de Navidad el Congreso aprobó una iniciativa remitida por el ejecutivo conocida conocida como la Ley Antiterrorista. El pronunciamiento del Comité Nacional de la UCR fue coincidente con otras expresiones como las de Carta Abierta, del CELS y del Ministro de la Corte Raúl Zaffaroni que las calificó como “un disparate”.

En otro verano, el de 1974, a días del ataque guerrillero a la unidad militar de Azul, el Gobierno del General  Perón conseguía que otro Congreso dominado por el oficialismo también sancionara reformas -con las mismas ambigüedades, laxitud e imprecisiones que ahora- al Código Penal ampliando las penas a quienes incurrieran en actos terroristas.

En aquella oportunidad, un grupo de legisladores justicialistas encuadrados en la JP anunció su oposición a la “legislación represiva” y concurrió a una reunión con el Presidente en la residencia de Olivos para discutir el tema. El General Perón los recibió con las cámaras de televisión junto a, entre otros, el súper ministro de su gobierno y cofundador de las AAA, José López Rega.

El contenido de la reunión no tiene desperdicio (1). Luego de recibirlos con un seco “ Muy bien señores, ustedes pidieron hablar conmigo: los escucho. De qué se trata?”. Un diputado, luego de reclamar mayor debate, advierte que “ la asociación ilícita podría venir por el solo hecho de estar agrupado en una asociación que no está legalmente reconocida. Como puede suceder con una agrupación que recién se integra en un sindicato o en una agrupación de base política”. Perón lo interrumpe: “Pero todo eso es competencia de los jueces. Nosotros no podemos hacer de jueces. El delito lo configura el juez. Todo aquel que se asocie con fines ilícitos configura el delito”.

Hacia el final de la reunión Perón, en medio de un largo párrafo sobre la Cuarta Internacional, pronuncia una frase tremenda y reveladora que estremece leerla aunque hayan pasado casi cuarenta años: “¿ Y nos vamos a dejar matar? … Ahora bien, si nosotros no tenemos la ley, en una semana se termina todo esto, porque formo una fuerza, lo voy a buscar a usted y lo mato, que es lo que hacen ellos…Si no tenemos la ley, el camino será otro; y les aseguro que puestos a enfrentar la violencia con la violencia, nosotros tenemos más medios posibles para aplastarla, y lo haremos a cualquier precio, porque no estamos aquí de monigotes”.

Y remata:¨”Si no hay ley, fuera de la ley también lo vamos a hacer y lo vamos a hacer violentamente. Porque a la violencia no se le puede oponer otra cosa que la propia violencia. Eso es una cosa que la gente debe tener claro. Lo vamos a hacer, no tenga la menor duda”.

La reunión termina con un legislador que se despide diciendo: “ Lo que queremos es señalarle y ratificarle, con toda la fuerza que tenemos, que estamos totalmente junto a usted como integrantes del Movimiento Peronista y junto al pueblo”.

La historia que sigue carece de linealidad. Hubo ley pero también violencia. Según Pilar Calveiro en su libro Política y/o violencia, entre Mayo de 1974 y Marzo de 1976, hubo 6749 hechos armados que segaron 2300 vidas. También, algunos de los legisladores que concurrieron a la reunión en Olivos renunciaron a sus bancas con un documento público.

La historia no necesariamente debe repetirse. Para evitarlo, sería apropiado que dos destacados dirigentes del Gobierno de Cristina Kirchner – que integraban el grupo de legisladores se oponían a la norma en 1974-  nos expliquen las razones que justifican que en este año 2012 no haya motivos para  volver a estremecernos.

 

(1) Extraído de la publicación de la Secretaría de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación citada por J B Yofre en El Escarmiento. Editorial Sudamericana. 2010

 

 

El Mito del Modelo Nac & Pop

En torno a las discusiones de teoría política queda poco margen para discutir acerca de la conveniencia del equilibrio de poder en un régimen democrático, como forma de evitar los abusos de poder que llevan a la tentación de la impunidad, al discurso hegemónico y a la discrecionalidad en el manejo de los fondos públicos, y la fijación de agendas y políticas públicas, muchas veces caprichosas y alejadas del consenso, entre otros. Una oposición saludable y una real división de poderes son las precondiciones necesarias para el desarrollo de un sistema político democrático, representativo, y en el caso de la Argentina, federal.

Si observamos el comportamiento de los ocho años de gobierno del kirchnerismo, notamos una tendencia al control de causas sensibles que se tramitan en el Poder Judicial; un avance sobre la construcción de la realidad en base a dineros públicos volcados al aparato propagandístico; el manejo de la obra pública según el color político del gobernador de que se trate; y una serie de iniciativas conflictivas del Poder Ejecutivo que tuvieron la particularidad de haber sido encaradas en momentos en que los Kirchner tenían mayor control sobre la legislatura nacional.

Para decirlo de manera positiva, cuando esa mayoría oficialista no se verificó, el Congreso protagonizó las decisiones más importantes que las instituciones democráticas pueda mostrar a los ciudadanos. Por ejemplo, la nueva conformación de la Corte Suprema de Justicia; la reestructuración de la deuda; la ley de financiamiento educativo; la Asignación Universal por Hijo y la ley de matrimonio igualitario, fueron todas medidas, debatidas y consagradas con una amplia aceptación por la opinión pública.

En cambio, proyectos como la llamada 125; la reforma del Consejo de la Magistratura; la ley de reforma electoral y la ley de medios audiovisuales, todos lanzados cuando el kirchnerismo tenía mayoría, resultaron traumáticos, o de aplicación parcial o engorrosa. Esta pequeña revisión no exhaustiva, pero clara en cuanto a los casos, corrobora, no sólo los aspectos teóricos, sino que evidencia el comportamiento que el kirchnerismo tiene, cuanto más poder acumula. Tampoco se trata de entrever si la conducción de Cristina es menos áspera que la de Néstor, se trata de mantener equilibrios institucionales básicos para el buen gobierno.

En esta línea de pensamiento se ubica la necesidad de sostener en el Congreso Nacional, y aún en las legislaturas provinciales, e intendencias, baluartes opositores que en el pasado han demostrado acompañar las medidas acertadas y criticar con fuerza constructiva las que no los son. En los ejemplos citados, la UCR mantuvo esta conducta y, a la fecha, constituye como segunda minoría, el reaseguro más importante del balance de poder en nuestro país.

De la Convertibilidad al Modelo Nac & Pop

El discurso oficial ha conformado, al igual que en los ’90, un entramado de percepciones que tiene en esta ocasión su asidero económico más sólido en la firme demanda internacional de productos primarios que el país produce en forma eficiente. Esa percepción, tal como lo hizo la convertibilidad durante ocho años, acompaña un imaginario compuesto de lo que podrían llamarse “los mitos económicos del kirchnerismo”, algunos de los cuales ya hemos puesto de manifiesto aquí. Sin embargo, merece especial interés aquel que –agitado desde la faraónica Tecnópolis- nos habla de “la reindustrialización del país”.

Para analizar la evolución del sector industrial es preciso señalar que la participación del PBI de la industria manufacturera en el PBI total, medido a precios corrientes, era en el año 2003 el 22,5 por ciento, mientras que en 2010 cayó a sólo el 18,8 por ciento en el contexto de una tendencia persistentemente declinante.

Medido a precios constantes, se observa también una disminución: desde el 16,4 por ciento registrado en 2003 a un 16 por ciento el año anterior. En este caso, la tendencia declinante se presenta más atenuada, aunque debe tenerse en cuenta que en el año 2004 la industria llegó a representar el 16,8 por ciento del PBI total.

Esta menor importancia relativa de la industria se refleja, también, si se atiende a la evolución de los puestos de trabajo declarados al Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones por sectores de actividad económica. La información disponible arranca en 2006 y muestra que, entre ese año y el anterior, la participación de la industria pasó de un 17,3 por ciento a un 16 por ciento en el marco de una tendencia declinante persistente.

Más aún: entre los años señalados, el número de puestos declarados en la industria aumentó en 105.000, el total del sistema en 1.140.000, el sector privado en 850.000 y el sector de la Administración Pública, Defensa y Otros Organismos en 290.000. Esto es, que el aporte de la actividad manufacturera al crecimiento del empleo registrado fue del 12,3 por ciento de la contribución del sector privado y del 9.2% del total del sistema. A su vez, el aumento del empleo público fue un 176% superior al aportado por la industria.

Durante los últimos cinco años, el Estado fue el principal empleador, por encima de los aportantes tradicionales, como el comercio 18,5 por ciento, la construcción 4,7 por ciento y el agro 2,6 por ciento. La menor gravitación de la industria, el comercio y el agro sobre la generación de empleo a favor del sector público no es el único dato a tener en cuenta hacia el futuro. Debido al encarecimiento de los salarios en dólares y la apreciación del tipo de cambio, el aumento del PBI genera hoy poco menos de un cuarto del empleo que en 2003, cuando se puso en marcha la gestión K.

No cabe duda que desde que se miente sistemáticamente el índice de precios mensual, todos los demás registros se falsean debido a que se basan en este, o a metodologías que han ido variando, como la del IPC.

Para culminar este repaso, podemos apreciar el impacto de esta “reindustrialización” en la balanza comercial. De acuerdo con la información publicada por el Centro de Estudios para la Producción, organismo dependiente del Ministerio de Industria de la Nación, el saldo comercial externo de la industria manufacturera a dos dígitos del clasificador internacional de actividades industriales fue, durante el año 2010, deficitario en 3.516 millones de dólares.

Si se excluye de esa medición a la rama de Alimentos y Bebidas, que presentó un superávit de 20.362 millones de dólares, el déficit anterior se eleva a los 23.877 millones. Si, a su vez, se excluyen también otras ramas que presentaron superávit en sus cuentas comerciales externas durante 2010, el déficit crece hasta los 26.431 millones de dólares. En ambos casos, los más altos desde 1993, año en que se comenzaron a llevar estos registros.

Más aún, en 2003 nueve ramas industriales presentaban superávit en sus balances externos; siete años después ese número se había reducido a cuatro. En otras palabras, la cuestión relevante no es sólo el crecimiento de las exportaciones. Si se tiene en cuenta la evolución de las importaciones industriales, totales y por rama de actividad, se observa que el pregonado renovado proceso sustitutivo de importaciones que implica el modelo, excepto casos muy puntuales que no pueden captarse a este nivel de desagregación de la información, se encuentra bastante lejos de reflejarse en los números de la macroeconomía.

De Córdoba Capital al Chaco, pasando por Corrientes.

El gobernador Jorge Milton Capitanich logró la reelección en su provincia, con el 65 por ciento de los votos y anotándose como presidenciable “k” para el año 2015, en tanto que el candidato de la UCR, Roy Nikisch obtuvo más del 30 por ciento, un número no poco despreciable para una contienda que estaba resuelta en favor del oficialismo que cuenta con un fuerte apoyo del gobierno central, sobre todo del ministro de economía Amado Boudou, a quien se lo vio exultante en el la foto del triunfo, junto con el gobernador.

Por su parte, el senador radical Ramón Mestre ganó la intendencia de la ciudad de Córdoba al conseguir el 35,65 por ciento de los votos, venciendo al PJ dividido entre la ex esposa de José M. de la Sota, Olga Riutort y el ex basquetbolista y actual vicegobernador Héctor “Pichi” Campana.

En un lejano cuarto puesto aparece el candidato juecista del Frente Cívico, con algo más del 7 por ciento. El joven intendente electo, de 39 años, asumirá en diciembre a 12 años del último gobierno radical en la ciudad y 20 años de que su padre, Ramón Bautista Mestre, finalizara su mandato en el mismo cargo.

En Corrientes la alianza oficialista Encuentro por Corrientes se impuso por más de nueve puntos sobre el Frente para la Victoria en las elecciones legislativas provinciales. Los candidatos a senadores que responden al gobierno del radical Ricardo Colombi consiguieron cerca del 47 por ciento de los votos contra un 37 por ciento de los peronistas. En la categoría de diputados, la diferencia fue muy similar, con ventaja para el radicalismo.

Un aspecto importante de estas elecciones es la defección de las terceras fuerzas, de candidatos trepados a figuras que han mostrado alguna fugacidad más o menos prolongada, pero que no han podido consolidar una posición y estructura territorial con arraigo en valores compartidos. En ese sentido, el bipartidismo, endeble y erosionado por el surgimiento de estas figuras, sigue mostrando una vitalidad y una importancia crucial a la hora de las urnas.
Publicado en www.escenariosalternativos.org