Otoño del 83: éramos tan jóvenes!!!!

En el tratamiento periodístico de los muy poco claros negocios con la República Bolivariana de Venezuela, en la edición de hoy Clarín publica una foto de hace casi treinta años.

Es cuando, desde la Juventud Radical, en  las Juventudes Políticas desarrollábamos acciones para limitar el campo de maniobra de la dictadura y abrir el sendero democrático. Se trataba, y ése era nuestro propósito, de ampliar los márgenes de legalidad para permitir que vastos contingentes, y no sólo la militancia activa contra el régimen militar, se incorporara a la acción política en los Partidos.

Creo recordar que la foto registra una conferencia de prensa en el Hotel Castelar, llamada para convocar a la Marcha que, un sábado por la tarde del Otoño de 1983, salió desde el Luna Park, pasando por la Avenida Córdoba y luego la 9 de Julio, y finalmente alcanzó la Plaza de los Dos Congresos por la Avenida de Mayo.

Esa marcha, y las que también se concretaron en varias ciudades capitales de Provincia, mostró el grado de movilización, organización  y unidad de los jóvenes radicales y sorprendió al mundillo político de la época que todavía descreía de la viabilidad de una propuesta radical.

Las Relaciones entre Europa y América Latina

Participé de un Seminario organizado por la Fundación Europea de Estudios Progresistas con la presencia de actores políticos de ambos lados del Atlántico, entre los que se encontraban – entre otros- el ex Presidentes del Consejo de Ministros de la República de Italia Massimo D’ Alema, el Secretario General de la OEA José Miguel Insulza y el Asesor en temas internacionales del Presidente Lula, Marco Aurelio García. El Panel donde me tocó hacer la presentación tenía por título ” ¿Donde va América Latina?” .
Mi ponencia, luego de señalar las luces y las sombras de la historia reciente de la Región – democratización pero 22 Presidentes electos que no concluyeron sus mandatos, crecimiento entre los años 2002-2008 pero la región más desigual del mundo, fin de la tutela militar pero una tasa de homicidios anual que duplica el promedio mundial- se centró en las dificultades para afrontar los desafíos de la construcción de ciudadanías plenas en los países de América Latina.
Estas incertidumbres pueden resumirse en los interrogantes sobre la evolución de la economía global, verdadero motor de la recuperación económica de la Región, y la aptitud para la gobernabilidad democrática de los sistemas políticos de los nuestros países.
Contra éste último propósito conspira el desarrollo de los populismos que, a decir verdad, también tienen vigencia en Europa. O no son evidentes las coincidencias de Chávez y Berlusconi en su concepción patrimonialista del poder?

¿Fútbol? No, es arte

ADN, la Revista Cultural de La Nación que dirige ese gran periodista que es Jorge Fernández Díaz, trae hoy un artículo imperdible sobre fútbol y literatura. Su autora, Verónica Abdala, cita a Albert Camus quien dijo que todo lo que sabía “acerca de los hombres y las obligaciones de los hombres” se lo debía al conocimiento de ese deporte.

Más cerca, pero no menos riguroso en la descripción de la dimensión artística del fútbol , está nuestro Roberto Fontanarrosa en un delicioso cuento actuado maravillosamente por Luis Brandoni.

Pinochet y la Política Argentina

El Embajador de Chile en el país renunció a su cargo luego de la controversia producida por sus declaraciones en las que afirmó que “ la mayor parte de Chile no sufrió la dictadura sino que, al contrario, se sintió aliviada”.pinochet

Estas apreciaciones ignoran los actos de violencia ejercidos desde el Estado autoritario presidido por Augusto Pinochet a partir de 1973, que llevó incluso al Papa Paulo VI a expresar a la prensa mundial su congoja por la “represión sangrienta”, a causa de los cuales alrededor de cinco mil personas recurrieran al auxilio de embajadas y organismos internacionales y que unas cuatrocientas cincuenta mil personas marcharan al exilio. Además, por cierto, de las más de dos mil víctimas del terrorismo de Estado identificadas por la Comisión  presidida por el Dr Raúl Rettig, prestigioso abogado de filiación radical que fuera Embajador en Brasil durante la Presidencia de Salvador Allende.

Ahora bien, la dictadura chilena tuvo, en sus extensos diecisiete años de vigencia, relaciones notoriamente diferenciadas con los distintos gobiernos de nuestro país: desde las  condecoraciones a Pinochet  y el inicio del Plan Cóndor durante el Gobierno Peronista hasta la ovación recibida en el tristemente célebre Estadio Nacional por el Dr Raúl Alfonsín cuando asumió el Gobierno democrático de la Concertación en 1989.

De esa sombra de Pinochet en la política argentina trata el artículo de mi autoría que publicó Clarín en ocasión de su muerte.

Sudáfrica: Apartheid y Nunca Más

Hasta el año 1992, en Sudáfrica sólo tenían derechos políticos los blancos. El régimen segregacionista iniciado en 1948 que consagró el apartheid tuvo, por cierto,  el apoyo de las dictaduras de los países de la región de América Latina hasta que la democracia instaurada en la Argentina con el Presidente Alfonsín, aún en el contexto de la Guerra Fría, rompió relaciones con el régimen de Pretoria.

El primer Presidente de Sudáfrica libremente elegido, Nelson Mandela, creó una Comisión  de Verdad y Reconciliación presidida por el Premio Nobel Desmon Tutu para afrontar los desafíos que, para la nueva etapa democrática, significaba  la historia de represión y violencia del país.

Es, como me dijo para una investigación que hice sobre el impacto de la democratización argentina en la transición democrática chilena el Dr José Zalaquett -que fuera Jefe del Comité Ejecutivo Internacional de Amnesty International-, una derivación de la importancia muy visible y simbólica de la CONADEP  de Argentina en las alrededor de treinta comisiones de la verdad que se constituyeron, entre otros países, en Chile, Perú, Guatemala y El Salvador.