A cuatro años del compromiso ODS

En julio participé de una reunión internacional en las Naciones Unidas en la que se evaluó el nivel de preparación de los países para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, esa gran empresa mancomunada por erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad, que resulta cada vez más central en la tarea de auditar la gestión estatal. 

En el año 2015, en la Asamblea General de la ONU, más de 190 Estados -entre los que se cuenta nuestro país- se comprometieron al cumplimento de una serie de objetivos, conocidos como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS.

Los ODS, que son diecisiete, se basan en atender de manera simultánea desafíos de naturaleza ambiental, de tipo político y de contenido económico y social. A escala global, y a su vez cada Estado, se proponen 169 metas, a ser cumplidas en un horizonte que se extiende hasta el año 2030.

Este compromiso es posible por la confluencia de tres procesos que han caracterizado los procesos globales en las últimas décadas: la democratización como forma de gobierno, la globalización de la economía y la creciente desigualdad entre las naciones y hacia el interior de los países, tema sobre el que hablé recientemente en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas.

La AGN en el control de la gestión de los ODS

Corresponde a la AGN, en tanto brazo técnico del Congreso, acompañar esa decisión del Estado y, en consecuencia, ha establecido como meta de su Plan Estratégico Institucional 2018 – 2022 el “ contribuir a la implementación, cumplimiento y control de metas de los ODS”, ha resuelto realizar auditorías anuales sobre la temática (Disposición 198/2018) y se hallan en curso seis informes específicos.

Un esfuerzo regional coordinado 

La OLACEFS es la organización que agrupa a los organismos de control de la región latinoamericana. Al momento, la AGN ha participado, en el marco del Plan Estratégico de la OLACEFS 2017-2022, en dos auditorías coordinadas; una referida a la preparación del gobierno nacional para la implementación de los ODS – concretamente el ODS 2 /Meta 4, sistemas sostenibles de producción de alimentos y prácticas agrícolas resilientes- y otra vinculada al objetivo de igualdad de género (ODS 5).

La primera de esas auditorías coordinadas, realizada junto con otros diez países para el periodo setiembre 2015- julio 2017, permitió concluir que los aspectos más débiles de la implementación de la Agenda 2030 son la falta de planificación de la política públicas y la inexistencia de mecanismos de seguimiento y monitoreo de las metas e indicadores (Informe OLACEFS ODS 2.4)

Una auditoría llevada a cabo en 2017 por la OLACEFS en 11 países encontró que los gobiernos latinoamericanos deben mejorar sus mecanismos de estrategia, coordinación, supervisión y transparencia para implementar efectivamente los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La otra, cuyo periodo auditado comprende los ejercicios 2016 y 2017, fue realizada con otras ciento dieciséis Entidades Fiscalizadoras Superiores, quince de ellas de América Latina, y el organismo auditado en nuestro país fue el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales. El objeto en esta oportunidad fue la gestión del gobierno nacional para la implementación del ODS 5, sobre igualdad de género. A propósito de este tema, se realizó el año pasado un seminario internacional en la sede la AGN en Buenos Aires, sobre el que escribí en una entrada anterior.

Los resultados preliminares de la Auditoría Iberoaméricana sobre el ODS 5  fueron dados a conocer por la OLACEFS en ocasión del encuentro y pueden ser consultados aquí.

En el caso de la Argentina, la auditoría encontró que el Consejo había definido las responsabilidades en los distintos niveles de la administración y celebrado convenios de cooperación con gobiernos provinciales y municipales para toda la agenda, pero no había definido líneas de acción para el abordaje del ODS (ver infografía).

Primeras impresiones del informe 2019

El encuentro del que participé en julio fue organizado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU y la Iniciativa para el Desarrollo de la INTOSAI, la organización que agrupa a los organismos de control a nivel global.

La reunión se situó en el contexto de la presentación, la semana anterior, del informe de Naciones Unidas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2019 a escala global.

El informe muestra algunas áreas de mejora -como la disminución de muertes infantiles y de algunas enfermedades graves, el aumento de la productividad laboral y la creciente adopción de políticas de promoción de las actividades sostenibles, entre otras, pero en términos generales las cifras actuales y sus proyecciones se muestran lejos de las metas propuestas para 2030.

Por ejemplo, en el primero de los objetivos, que es el de poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todas partes, el año pasado la pobreza alcanzaba a 8.6% de la población y se espera que para 2030 disminuya a 6%. Si bien hay progreso, es mucho más lento del propuesto, y la situación se agrava por el deterioro en el segmento más indigente, con niveles de desnutrición mayores (ODS 2), y una profundización de la desigualdad (ODS 10) entre y dentro de los países (este último tema es central – ver lo que escribí aquí). Otra de las áreas en las que se requiere medidas urgentes, es en el cambio climático (ODS 13), siendo que las inversiones en combustibles fósiles continúan siendo más elevadas que las inversiones en actividades contemplativas del clima.

Lo que sobresale al analizar el último informe de Naciones Unidas sobre ODS, es la magnitud del desafío, que se acentúa por los claroscuros que matizan el extraordinario trabajo que significa avanzar en el cumplimiento de las metas. Uno de los mayores escollos está en que la mayoría de los países no recopila datos con regularidad para más de la mitad de los indicadores.

El informe confirma, por un lado, que el desafío global requiere abordaje globales y que la acción multilateral es más relevante que nunca y, además , enfatiza que el involucramiento, en cada uno de nuestros países, de todas las partes interesadas es decisivo.

Vinculación entre leyes y ODS en Argentina

Teniendo en cuenta las falencias que se detectaron tanto a nivel regional como a nivel global, es muy relevante el reciente informe sobre ODS en la Actividad Legislativa del Observatorio de Derechos Humanos del Senado de la Nación donde analiza cada proyecto de ley presentado en el Congreso argentino, tanto por legisladores de ambas cámaras como por el Poder Ejecutivo, si está vinculado a algún ODS y, en su caso, con cuál específicamente está relacionado. 

Como se puede apreciar, es necesario reunir fuerza política y construir calidad institucional para concretar las transformaciones necesarias que hagan posible cumplir los objetivos de igualdad y libertad que la democracia exige.

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